viernes, 19 de agosto de 2011

Entre la verdad y la ficción

Por Jorge Luis Falcón Arévalo/ Grado Cero Press.

*- Un Seguro Popular, sin ética…

El Seguro Popular es un seguro médico voluntario para los hogares mexicanos sin importar su condición laboral, ubicación geográfica o capacidad de pago que no estén afiliados a ninguna institución de seguridad social como IMSS, ISSSTE, PEMEX, Fuerzas Armadas, entre otros.
Las fuentes de financiamiento del Seguro Popular provienen de tres aportaciones: Una es la aportación solidaria Federal, proveniente de recursos fiscales del Presupuesto de Egresos la Federación por cada familia afiliada; la segunda aportación es solidaria estatal aportación del Gobierno Estatal y la tercera es por  cuota de las familias, que son aportaciones familiares de los asegurados con régimen contributivo.
Su propósito es brindar protección a la población no derechohabiente mediante un seguro de salud, público y voluntario, orientado a reducir los gastos médicos de bolsillo y fomentar la atención oportuna a la salud.
Los gastos médicos ocurren normalmente en las condiciones más adversas para las familias de menores ingresos no aseguradas, por lo que el Seguro Popular de Salud es un programa innovador de carácter federal, cuyo propósito central está encaminado a la prestación de servicios médicos y a evitar que éstos sigan cubiertos mayoritariamente por el gasto bolsillo. En consecuencia es un mecanismo de protección de las finanzas familiares.
Pero dada las consecuencias de malversación del gobierno estatal del régimen pasado de Carlos Zeferino Torreblanca Galindo, estos sitios de atención de salud fueron inoperantes no tan solo en su actividad médica, sino en la aportación y dotación de medicamentos a los pacientes. Es decir los millones de pesos destinados para los pobres de Guerrero, ni fueron atendidos por el Seguro Popular, ni hubo plata, para paliar enfermedades, que hoy nos colocan como entidad federativa en los primeros lugares en muerte por cáncer cervicouterino, de mama, gordos, fofos, desnutridos, venta de sangre y diabetes, entre otros males físicos y del alma, también.
Los sitios donde operan este “famoso y electorero programa” del Seguro Popular; es de micro servicios, mini médicos, pequeñas atenciones y liliputenses instalaciones; porque se carece de los instrumentos y especialistas requeridos. Es decir en Guerrero, existe un fantasioso Seguro Popular, que terminas aliviándote en hospitales privados porque los inmorales médicos que despachan en el SP, son quienes te canalizan el dinero -escaso de por si- a sus bolsillos ¿Quién ha  visto a un médico que ande de prángana?
Son innumerables e incontables las historias y relatos trágicos en Guerrero del mal trato, la deshumanización, la intolerancia e intransigencia del personal de ese insultante programa Foxiano, que solo ha dejado funcionarios millonarios y pacientes en mal estado de salud; y, a algunos y otras, en el cementerio.
Atoyac, por circunstancias políticas, está ausente el servicio médico en las mujeres sierreñas, que sufren sus males por carecer de estos “servicios”; y, lo que es peor, la indiferencia de un gobierno, que catafixia y trueca votos por un infuncional servicio de salud.
Pero además, los gobiernos de los estados y la Comisión Nacional de Seguro Popular del gobierno federal no cuentan con información suficiente en sus sitios de Internet, lo cual propicia que el uso y destino final de los más 52 mil millones de pesos que se otorgan para este propósito, se desconozcan.

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