miércoles, 23 de agosto de 2017

ENTRE LA VERDAD Y LA FICCIÓN

La dádiva o limosna, no es gobernanza, es populismo
Por Jorge Luis Falcón-Fernández Arévalo
“Gobernar es el arte de crear problemas con cuya solución mantener a la población en vilo”.   –Ezra Pound-
El término gobernanza es una palabra de reciente creación y difusión que se ha acuñado con la misión de denominar a la eficacia, la calidad y la satisfactoria orientación de un estado, hecho que le atribuye a éste una buena parte de su legitimidad, puesto en otras palabras, sería algo así como una “nueva forma de gobernar”, que promueve un nuevo modo de gestión de los asuntos públicos, fundamentado en la participación de la sociedad civil a todos sus niveles: nacional, local, internacional y regional.

Gobernar es un arte, porque requiere de inspiración, intuición y oportunismo, También debe ser coordinado y versátil al tomar decisiones. Visionario e ideólogo.
Pero por encima de todo, exento de egoísmo y conocedor y dominador de las propias pasiones: uno que no sepa gobernarse a sí mismo, ¿cómo podrá gobernar a los demás? Un vicioso, ansioso, codicioso, insatisfecho carente de sentido común y resentido, jamás podrá ser un buen gobernante. Por lo tanto, no se concreta la gobernanza.
No se puede gobernar para la clase necesitada. Hay otros sectores olvidados, marginados, que no han sido focalizados. Hay niveles de sociedad a ellos hay que concurrir. Eso fortalece y da sentido a la gobernanza. Hacerlo con la Ley en las manos. No con el hígado o corazón ambicioso, envidioso o sediento de dinero ajeno.
La gobernanza es el arte o modo de gobernar que tiene como propósito fundamental la consecución del desarrollo económico, social e institucional duradero, instando y conformando el sano equilibrio entre el estado, la sociedad civil y la economía de mercado. 
OTRA VERDAD:
En la administración pública de Atoyac de Álvarez, se ha intoxicado tanto el ambiente en la política pública, es confundida con populismo como sus integrantes del cabildo, ajenos a su actividad laboral. El poder y el dinero se han diluido en ambiciones, simulación, desorden administrativo y falta de liderazgo. Por lo tanto se requiere de una alternancia. Es necesaria. 
O, que en la continuidad partidista, lo haga un personaje con educación política, académica y sentido común. Transparencia y un buen equipo de asesores.
Ya no puede seguir gobernando la ignorancia, de la función pública. No más analfabetos en cuestiones sociales y de proyectos y programas de gobierno. Existe si un sector que ha sido obviado: los empresarios.
OTRA FICCIÓN:
Ex presidente municipal de Atoyac de Álvarez, en breve dará una conferencia de prensa donde explicará cómo y en qué condiciones económicas, políticas y sociales dejó la Administración municipal a su cargo.
Eso vendrá a disipar dudas, enredos y posiciones que se guardan en la actual comuna atoyaquense.

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