jueves, 24 de agosto de 2017

MEMORÁNDUM

*** Veamos la historia.
Gerardo Ruano Cástulo
La historia revela que el PRD, como tal, ha estado lejos de ganar la alcaldía de Chilpancingo. Los triunfos que ha obtenido en los distritos locales y federal, los ha conseguido con candidatos externos, que han dejado en su momento al PRI. Como se dice coloquialmente, para que la cuña apriete, debe ser del mismo palo.

El triunfo más grande del partido del sol azteca, en la capital de Guerrero, se registró en la elección concurrente de 2012. Se alzaron con la victoria en las tres diputaciones. Por el primer distrito local, Alejandro Arcos, con el apoyo del entonces Gobernador, Ángel Aguirre, dio la sorpresa, al ganar en una demarcación que se veía complicada para el PRD; él venía del PRI. Había sido funcionario, como titular del catastro municipal.
Por el segundo distrito local, tras no aceptar los resultados de las encuestas, Antonio Gaspar dejó las filas del partido tricolor, para aceptar la candidatura perredista. Ganó de manera clara. En tanto, por el distrito séptimo federal, se lo llevó de manera contundente, Jorge Salgado Parra, quien también, venía de ser legislador local priísta.
Lo mismo ocurrió en 1997, cuando Pioquinto Damián, ganó el distrito electoral federal. Venía de las filas priístas. Se reveló a la imposición y le funcionó.
Para el caso de la alcaldía, dos de los que ganaron diputación, lo han intentado por vía del PRD, fracasando en el intento. Primero fue Pioquinto Damián. Cayó ante José Luis Peralta Lobato, quien hizo un buen trabajo a ras de piso, desde la diputación local. El resultado, fue una paliza contra el hombre del “rascacielos” del centro de la ciudad.
En la elección más reciente, le tocó turno a Antonio Gaspar, quien aparecía encima en las encuestas. Pero, al final de cuentas, sucumbió ante el actual alcalde, Marco Antonio Leyva Mena, y por un margen aceptable. Su error, sin duda, fue enemistarse con los diferentes grupos priístas, que con gusto, movieron todo para propinarle una dura derrota.
Hoy, en la capital se aprecia un PRI cohesionado. Los activos más visibles de ese partido, están trabajando bajo el liderazgo del Gobernador, Héctor Astudillo Flores. Ahí está su Secretario Particular, César Armenta. La diputada federal, Beatriz Vélez. El titular del IEEJAG, Jorge Salgado Parra. El Delegado Estatal del ISSSTE, Mario Moreno. Y si seguimos revisando a lista, encontraremos a más en delegaciones, diputaciones y el comité de su partido.
El hueco por donde ha ganado el PRD en las diputaciones, ha sido por la división. Ahora, luce lejos ese escenario. Se ve un PRI bien equipado en la capital. Sus activos están en acción. El Mandatario Estatal les ha dado jugada.
Marco Leyva, el alcalde, no ha tenido una gestión sencilla. Pero ha venido caminando bien, en medio de la enorme problemática que se vive en Chilpancingo. Su andar en colonias y comunidades, manteniendo contacto permanente con la gente, no puede ser minimizado. Es también, un factor a favor de la causa priísta.
El punto es, que los posibles aspirantes perredistas u otros partidos, lejos de cualquier grilla barata, no tendrán un día de campo en la cita de 2018. Su escenario, siendo honestos, tiene mucho olor a derrota.

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