martes, 3 de octubre de 2017

Una ciudad sucia, refleja el carácter de la administración gubernamental


El Centro histórico de la ciudad de Atoyac de Álvarez, en fechas recientes se ha convertido en un muladar, un vertedero de basura. Frente a lo que fue la Casa del Gral. Juan Álvarez,  a un costado del Parque Infantil y a espaldas de la Iglesia  “Nuestra Señora de la Ascensión”, se ubica tan detestable depósito de desechos sólidos y líquidos.

Un chiquero que es un contaminante ambiental;  pues es depósito de desechos no reciclables como son vasos y platos de poliuretano; así como desperdicios de comidas de taquerías que circundan las principales calles del centro de la ciudad.
El vertedero de basura, además de que lesiona las vías respiratorias, viola flagrantemente el Bando de Policía y Buen Gobierno de la propia administración y la Ley de Ecología. Tal como se puede apreciar esto nos muestra claramente la apatía y el desinterés de la autoridad encargada de darle a esta población cafetalera una imagen digna de ser hermoseada.
Entrevistados viandantes, que a diario concurren por la calle José Agustín Ramírez, Independencia y Benito Juárez, señalan que “es imposible que en pleno centro de la ciudad, se cuente con este sitio de mal olor y abundante acumulamiento de basura”; otros se manifiestan que: “hay ausencia de interés y vocación por buscar alternativas para el depósito de los desechos sólidos”. 
Ante la mirada atónita de peatones y automovilistas, se puede apreciar la enorme cantidad de bolsas que contienen algunas hasta animales muertos; y, que se ha convertido en un basurero, donde desde diversos autos y camionetas vienen a arrojar sus inmundicias e impurezas; lo que ocasiona problemas de salud, al vecindario y a los infantes y padres de familia, que transitan por estas calles y concurren al jardín de juegos.

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