martes, 9 de enero de 2018

MEMORÁNDUM

*** Jesús Tejeda; alcalde en funciones
Gerardo Ruano Cástulo
Si respetamos el terreno de la legalidad, el alcalde de Chilpancingo es Jesús Tejeda Vargas. Así lo decretó la soberanía popular, depositada en el Poder Legislativo del Estado. Ante quien, el mismo Marco Antonio Leyva Mena, solicitó licencia para separarse del cargo.

De esa manera, mientras el Congreso Local no diga otra cosa, Marco Leyva no puede asumir la responsabilidad de nueva cuenta. Eso, debe saberlo. Y por lo mismo, justificaría su acción, aduciendo las trabas que habrá de encontrar, en lo que ha llamado su reto y desafío.
Llegar, en la forma en que llegó al palacio municipal, ha despertado distintos comentarios. La mayoría reprueba el hecho. Los que saben de derecho, han opinado que existe el procedimiento para retomar el mando del municipio.
En su oportunidad, cuando Marco Leyva solicitó licencia, por la causa que haya sido, el ahora alcalde, Jesús Tejeda, tuvo la paciencia para esperar a ser llamado. Rindió protesta y espero a que una comisión de diputados, encabezara el protocolo de su llegada al palacio municipal.
Digamos que cuidó las formas. Respetó los tiempos y espacios del ámbito legal. Al final de cuentas, su llegada se origina, tras la licencia de Marco Leyva. Nunca antes. Siempre en respeto del marco jurídico.
Desde el Congreso han confirmado que Marco Leyva ha enviado el documento, mediante el cual, notifica al Poder Legislativo de su regreso. Tema, que será desahogado, con toda seguridad, el día de hoy. La capital no puede estar en medio de una disputa innecesaria. Tampoco, es saludable, que grupos o líderes de organizaciones amaguen con linchar a alguien.
Tal vez, no comparto la forma en que hizo las cosas, pero es de admitir, que Marco Leyva tiene todo el derecho de solicitar el término de su licencia, porque los cargos de representación son irrenunciables. Y deberá ser el Congreso, quien califique la procedencia o no del asunto.
El tema toral, después de los últimos acontecimientos, donde el cabildo, casi en pleno, le ha volteado la espalda, es si tendría posibilidad de impulsar la gobernabilidad. Ha dejado en claro, que su regreso es para luchar, puesto que ha sido golpeado políticamente, esgrimiendo retóricamente sus argumentos.
¿Tendrá el suficiente respaldo popular, ahora, después de los dos años de gestión que ha tenido, para reafirmar su legitimidad? Porque, al final del día, y más allá de actos de exhibicionismo, lo que debe imperar, es el respeto a la legalidad, y por supuesto, lo que más abone para la gobernabilidad de Chilpancingo.
En tanto, mientras no haya una resolución del Congreso del Estado que diga lo contrario, Chilpancingo tiene alcalde. Su nombre es Jesús Tejeda Vargas. Debemos respetar las formas y la legalidad.

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