viernes, 9 de marzo de 2018

MEMORÁNDUM

Gerardo Ruano Cástulo
*** Falta para la definición
No es momento de campañas. Estamos en el tiempo previo. De veda electoral. A pesar de esto, las encuestas inundan las redes sociales. En la mayoría de ellas, se concede ventaja al Candidato Presidencial de la Alianza que encabeza MORENA, Andrés Manuel López Obrador. Se debate el segundo lugar. Algunos plantean que José Antonio Meade Kuribreña ha pasado a ésta posición. Otros aducen, que se mantiene ahí Ricardo Anaya.
Lo cierto es, que sin campañas, la sensación de la cercanía de las elecciones, ya se respira. Los debates en redes suben de tono. La Guerra sucia fluye para todos lados. Se ésta buscando, con demasiada insistencia, la forma de incidir en la decisión ciudadana.
Si lo vemos de manera simple, la insistencia y forma vehemente como se trabaja en redes sociales, nos indicaría la efervescencia normal de una elección presidencial. No es cualquier cosa, lo que ésta en juego. Pero, si lo vemos con ojos estratégicos, tienen razón, quienes aseguran que la elección aún no se define. Que la ventaja del puntero es relativamente amplia. Que puede verse corta, si se visualizan los números desde la otra óptica. Es decir, que si tiene 30 puntos, la pregunta es: ¿Entonces, dentro de los otros 70, hay quienes no lo apoyarían y a los que les es indiferente?
Será como tenga que ser. Pero, quienes hemos seguido las jornadas electorales, fuimos testigos de la derrota de López Obrador en 2006; cuando ya se relamían los bigotes sus discípulos. Seis años más tarde, no le alcanzó la gasolina, para alcanzar el autobús Peñista.
Desde aquellos años, se le ha etiquetado como “mesías”. Con mayor razón ahora, que los de Encuentro Social lo han ungido y equiparado con un personaje bíblico, que llevó al pueblo de Israel a la tierra prometida.
Se le ha visto hablar de Dios y de impulsar una nueva constitución moral. De recibir beso en la mano. De permitir el acceso a su equipo, de gente pecadora y señalada por delitos graves. Solo le ha faltado decir, que quien esté libre de culpa, arroje la primera piedra.
En Guerrero, ha tenido la capacidad de resucitar, a quienes ya se veía como casi cadáveres políticos. Un Zeferino Torreblanca, que hizo triste papel, en su intento de volver a ser alcalde de Acapulco, recientemente. Un Félix Salgado Macedonio, en cuya gestión se derrumbó la imagen del puerto más bonito del mundo. Hoy busca ser senador.
Todo un caso el tema de Mesías. La duda es saber si ya encontró la formula, para convertir el agua en vino. Si ya tiene, la llave para desterrar a los demonios de la derrota. Si tiene para convencer a más gente, que está en el estadístico 70 por ciento.
¿O será, qué 2018, será el año de la tercera caída? Recordar, que el mesías fue crucificado; tras el viacrucis, donde se representan tres caídas. ¿Será ésta la tercera? Porque, se diga lo que se diga, nada está seguro. Aún, nada se define.

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