miércoles, 11 de julio de 2018

MEMORÁNDUM

***Se acerca la mitad del sexenio
Gerardo Ruano Cástulo 
El Gobernador, Héctor Astudillo Flores, se encuentra a poco tiempo de completar la mitad de su mandato. Mandato constitucional, que le confirió el pueblo de Guerrero en las urnas. Y es justo, sin falsos triunfalismos y sin mezquindades, hacer una valoración de los pasos que ha dado su administración. 

Hablamos de tres años, los mismos, que bastaron para que el ex gobernador, Zeferino Torreblanca, ya se encontrará en sus más bajos índices de aceptación. El sello soberbio y despótico acabaron por llevarle al purgatorio político. Sus amigos y aliados fueron disminuyendo. 
En tres años, no quedaba mucho, de aquél que había sembrado la semilla de la esperanza. La desilusión, es la loza que ha tenido que cargar. 
Tres años también, son los mismos, que al ex gobernador, Ángel Aguirre, le bastaron para que la gobernabilidad del Estado se le saliera de control. Y así, cómo al ex gobernador, Rubén Figueroa, le persigue la sombra de aguas blancas; a él, lo golpea la de los 43 de Ayotzinapa. 
Tres años, para tener un Estado a la deriva. Para dejarlo en manos de un Rogelio Ortega, de paso gris y mediocre como gobernante. Tres años, para dejar hecha un polvorín a la entidad. Una tierra sin autoridad, para llamar a la unidad y reconciliación. Sin liderazgo para salir de una crisis política y social, a la que no se veía fin. 
En esas condiciones tomó la entidad el Gobernador, Héctor Astudillo Flores. Punto del que debieran partir los juicios sobre su administración. Eso, sin duda, nos debe llevar a observar, en su justa dimensión, el valor de los tres primeros años del gobierno Astudillista. 
Guerrero necesitaba recuperar la vida institucional. Un buen liderazgo en el gobierno, que tuviese el poder de convocatoria, para regresar a la ruta del trabajo. Y eso, es parte de lo que ha hecho el Gobernador, Héctor Astudillo. 
Se requería de un Gobierno sensible, atento y cercano a la gente; y ese es el sello del gobierno Astudillista. Que ha llegado a todos los municipios. Que ha abierto los brazos a todas las expresiones. 
Se necesitaba de un Gobierno aplicado en sus deberes. De un gobierno sobrio. Y se ha visto la participación oportuna. Especialmente, en los temas de protección civil. Se ha hecho una enorme labor en las contingencias. Cómo ahora sucede, en el tema de la reconstrucción. 
El Gobierno Astudillista tiene obra social por todos los municipios. Su mano sensible, por medio del DIF, que preside la Sra. Mercedes Calvo de Astudillo, también se deja sentir; a tal grado de estar en la primera posición en el ranking nacional. 
Hay obra de agua, infraestructura de salud y educativa. Hay obra carretera. Hay obra de urbanización. Y todo eso, en medio de deudas que le heredaron a su administración. De recortes y retenciones al presupuesto. Así como, el multicitado gasolinazo. 
Las secretarías trabajan en sus respectivos deberes. En las acciones y programas que les corresponden. Se ha apostado por la transparencia. Y en congruencia con la situación económica, en marco de austeridad. Poniendo ejemplo el propio Gobernador, Héctor Astudillo Flores, al disminuir su salario. 
Tres años pues, de los que hay material para comentar. Sin falsos triunfalismos y sin mezquindades. No olvidar, el lugar donde tomó el timón del barco. Un barco que hacía agua. Y que ahora avanza, en la ruta de un plan de gobierno bien trazado.

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