lunes, 17 de septiembre de 2018

“EL TELÉFONO DESCOMPUESTO”

(Raúl Román Román)
“El teléfono descompuesto” es una dinámica grupal que se aplica en los grupos escolares  sobre dos razones… primero, para alegrar el momento y romper el cansancio, el tedio y el trabajo pedagógico que se ha extendido en su forma y en su fondo, arrancando sonrisas sonoras, y posteriormente, es una manera de comprobar que ante una noticia, información y/u opiniones varias, la versión original termina completamente distorsionada, entre la fila de versiones que se van desarrollando ante el grupo, llegando a surgir una nueva y muy diferente forma de terminar por las tantas formas de expresarlo, unos quitando datos precisos y otros con una información corregida y aumentada.

 De esta manera pasó con una agenda donde hasta la fecha se le acusa al maestro de toda la República Mexicana, de vender, heredar o pasar su plaza laboral, ya sea a sus hermanos, hijos, sobrinos o nietos… pero estos sucesos tienen un fondo visible y comprobable, rascándole un poquito a esta historia.
 En primer término, el maestro que llegaba a su jubilación entregaba noble, honrada y dignamente su plaza a la Secretaría de Educación Pública, ya fuera en la Ciudad de México o en sus entidades federativas de adscripción, yéndose al retiro, después de treinta, cuarenta o cincuenta años de servicio, con el honroso prestigio para afirmar ¡Misión cumplida!
 ¿Pero, qué creen? Al paso de los años y luego de los meses estas claves y plazas aparecían, por racimos, como que fueron vendidas ya sea por los secretarios de educación respectivos o por los secretarios seccionales y sus secuaces y corredores, al mejor postor y generalmente otorgadas a sus familiares, compadres y amigos, y sorprendentemente hubo (¿o hay?  maestros y personas propias y ajenas al magisterio con tres y hasta cuatro plazas, y para colmo de los colmos, todas se hallaban “comisionadas”, aparte de que los “sindicalistas” seccionales y nacionales, sin ningún filtro transparente, ético y legal, ya aparecían y siguen apareciendo con las plazas de directores, supervisores, jefaturas de sector y etc. de los puestos directivos, lo que hoy se llaman eufemísticamente, idóneos.
 Luego entonces, el maestro que se encaminaban rumbo a la jubilación empezó a pasárselas, con justa razón, y a heredarlas a sus hijos o a cualquier ser humano que demostrara el famoso perfil pedagógico ante la SEP… y era válido ante la situación caótica y urgente de falta de fuentes de trabajo que ofrecieron los políticos prianistas… pues una fuente laboral segura y digna es lo que ofrece y garantiza la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y ante este panorama político-educativo, se formó una línea filosófica y utilitaria que garantizaba la entrega de las plazas a familiares de los jubilados, lo que empezó a tomar tirria entre los sindicalistas y gobiernistas pues se acababa el negocio grande y dinerero, y empezaron a formar filas de corredores y secuaces que les garantizaran algún jugoso cobro por “pasar” las plazas entre los familiares, de acuerdo al librito de la corrupción oficial.
Pero lo alarmante fue que los periodistas vendidos y los gobiernistas hacían aparecer al maestro como que él era el culpable de esta situación, haciendo creer a la opinión pública como responsables únicos y directos de este desaguisado generalizado… pero surgen los cuestionamientos lógicos y normales… ¿Quiénes autorizan la asignación de las plazas laborales magisteriales? ¿Qué negros personajes gobiernistas y sindicales firman, sellan y tramitan estos espacios laborales? ¿Quiénes se llevan la tajada de león? ¿Qué sujetos siguen con la venta de plazas?
 Ahora bien, ante el contundente y arrollador triunfo electoral de “Ya sabes quién”, ahora estos mercenarios de la educación retoman la acusación y levantan el dedo flamígero para mal informar que la educación escolarizada será un caos, y vaticinan que es una educación sostenida en alfileres, a pesar de la ya tristemente célebre “reforma educativa” peñista, que será tema de otro costal periodístico… pero están totalmente equivocados y se les callará la boca de la manera más vergonzosa, por las siguientes razones…
 El maestro mexicano ha sido y será un artesano de la educación, vestido de vocación y pasión por la niñez y la juventud mexicana, por su inclinación innata hacia el servicio formativo y educativo.
 El maestro mexicano ha demostrado con creces la preparación personal y la organización institucional que ha nutrido de formaciones, informaciones, conocimientos, emociones y desarrollo psicomotriz a las generaciones estudiantiles.
El maestro mexicano ha roto los muros de la ignorancia y de la indolencia de gobiernos corruptos y destructores de la armonía educativa.
El maestro mexicano se ha opuesto con razón y rebeldía a las injusticias, desigualdades y antidemocracias que han querido lastimar y perjudicar la educación escolarizada.
El maestro mexicano es el único agente social que jamás dejará que se pierdan las generaciones de niños y jóvenes que llegan llenos de esperanzas y sueños que cumplir en la escuela mexicana.
Y por todas estas razones, que orgulloso se siente el maestro mexicano.

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