miércoles, 24 de abril de 2019

MEMORÁNDUM

Gerardo Ruano Cástulo
***La oportunidad
Cuando leí la segunda oportunidad, de Robert Kiyosaki, la historia que se me quedó grabada, es aquella donde habla de la experiencia militar en Vietnam. Expondría ahí, que la derrota no se debió a la incapacidad o falta de armamento. Sino que había algo distinto en los ojos de los soldados. No sé veía brillo. Era una mirada de muerte.

El desánimo era impactante. El ejército habría perdido el espíritu. Y cuando el espíritu se ha agotado, no hay mucho por hacer. El espíritu es el corazón del carácter. Es la parte más poderosa del ser humano.
Dice Deepak Chopra, en soluciones espirituales, que la parte más fuerte de la persona no radica en el físico, ni en la mente; sino en el espíritu; porque es la parte inmortal. El lado más impactante, del que surge lo mejor del ser humano.
Se pueden perder batallas. Vivir adversidades enormes. Pero cuando el espíritu está firme, el ser humano tiene el carácter para emerger. La energía para ir corriente arriba y alcanzar objetivos y metas.
Cuando hay espíritu fuerte, los retos y desafíos se convierten en campos de oportunidad. Las adversidades, escuelas para el aprendizaje. Siempre, la actitud es la mejor. La mentalidad está en positivo.
Cuando escribo de éste tema, vienen a la mente ejemplos. Uno de ellos, es el actual jefe de la oficina de recaudación de la zona centro, César Armenta Adame; joven político que se viene desarrollando en la cultura del esfuerzo.
César Armenta ha crecido en medio de la adversidad. En medio de batallas ganadas y perdidas. Humilde en la victoria; de gran carácter ante la derrota.
César Armenta ha ganado enorme cantidad de amigos, en virtud de su calidad humana. Político accesible. De gran trato a la gente. Las tareas públicas no le marean. Siempre con los pies bien pegados al piso.
En barrios, colonias y comunidades de la capital, uno de los políticos más apreciados. Tal vez, extrañado hoy, ante la lentitud de la gestoría social que fluye desde el Congreso del Estado. Al margen de ello, César Armenta está concentrado en lo suyo. En hacer bien la tarea que ahora le toca.
Se le ve con gran ánimo. Camina hacia adelante. Los pasos muestran que va disfrutando del presente. El futuro se va construyendo. Con mucho espíritu. Con gran carácter.

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