martes, 19 de mayo de 2020

MEMORÁNDUM

***¿Cual normalidad?
Gerardo Ruano Cástulo
La situación es lamentable. La crisis generada por el covid-19, es un túnel enorme, largo y oscuro; al que hasta hoy, no se le ve salida. Conforme avanzan los días, vemos el incremento de casos positivos. Y que la letalidad del virus, es alta en el país. En medio de eso, es difícil hablar del tema del regreso a la normalidad. Pero.
¿A qué normalidad nos referimos? Si, hablamos de la normalidad en que nos llegó el coronavirus, realmente no hemos hecho cambios notables. Nuestro gran problema, es precisamente el mundo de la mentada normalidad. Así como lo refiere Paulo Coelho, en su libro “el vencedor está solo”. Entendemos como normalidad, en síntesis, vivir en la irresponsabilidad y el valemadrismo. Hasta antes de la pandemia, con todo y la experiencia de la emergencia vivida por la influenza H1N1, que curiosamente puso de moda el Tamiflu, creado por el mismo laboratorio que hoy hace Remdesivir; tema que después merecerá atención especial. Por ahora, recordar que aquella experiencia no la entendimos como sociedad. Se nos olvidó y pronto regresamos a la normalidad. A la normalidad de la irresponsabilidad y el valemadrismo. Y veamos ejemplos concretos. En los lugares que se ubican en primer lugar de posible contagio. Antes de esto, se pedía a los familiares de pacientes, en hospitales, uso de cubreboca en sala de espera? Ni en la visita a enfermos, según recuerdo. En el servicio de transporte, lleno hasta los topes. Los centros comerciales, en la zona de cajas, respirándose a la nuca, unos y otros. En mercados, nada de sana distancia. En los centros educativos, se relajaron los filtros. En las Iglesias, llenos tremendos los domingos. Ni hablar de eventos sociales y políticos. Una normalidad terrible. De la que costará mucho salir. No entendimos, en aquella ocasión, que ante una enfermedad, hay que guardar reposo y mantener la sana distancia. Es común; del mundo de la normalidad, salir con algún padecimiento, sin medidas de protección, a compartir con los demás virus y bacterias. No entendimos la lección del H1N1. El coronavirus es un monstruo. Que no se domara con un simple mensaje mañanero. Tampoco, con el manejo discrecional de las cifras. Se requiere de un cambio tremendo. Cambio que representa el gran desafío. Y que aún no se ha gestado, como se debiera, en medio de la pandemia. Hay muchas ideas. Muchos llamados y recomendaciones. Pero como lo dice Stamateas, autor del libro: Gente Tóxica; el problema somos las personas. El cambio es fruto de buenos hábitos. Resultado de hacer las cosas bien, una y otra vez. De  nada servirá añorar el regreso a la normalidad, si esta, sigue siendo de irresponsabilidad y valemadrismo. Si no podemos, ni siquiera guardar sana distancia. En lo particular, me parece sumamente responsable la actitud del Gobernador, Héctor Astudillo Flores. Su liderazgo ha sido notable durante la crisis. Se ve en las decisiones; como en la reciente, de posponer el regreso a la actividad. Como el suspender por este ciclo escolar, el regreso a las aulas. La atención permanente en hospitales. La entrega constante de insumos, materiales y equipo. Al pendiente cada minuto del desarrollo de la pandemia. Y durante todo este tiempo, el llamado ha sido a la responsabilidad. Porque infortunadamente, la movilidad no ha disminuido y se ve en las cifras lamentables. La normalidad del valemadrismo. Esa es la cuestión

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