miércoles, 11 de noviembre de 2020

EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ

 ¡¡Ya Empezó!!

Por Ramón Durón Ruíz (†)

Leyendo a ese sabio que era Osho, me encanta cuando decía: “¿Sabes cuáles son las razones de tu sufrimiento?, querer controlarlo todo, desear que las cosas sean como tú quieres, aferrarte a lo que no puede ser, desear que el pasado sea diferente, querer que otros sean como tú quieres que sean, no aceptarte tal como eres en cada momento. En resumen, vivir en tu mente y perderte del presente.”

El viejo Filósofo ha aprendido de esas escuelas de luz, amor y sabiduría que son las abuelas, lo trascendente que es que dejes de ponerle peros y límites a tu vida, que aprendiendo a amarte a ti mismo y armándote de valor, confíes en el Padre con todo tu corazón y fluyendo amorosamente con el río de tu vida, te des el permiso de ir mar adentro.

Nunca olvides que cada nuevo amanecer está hecho para que goces el milagro de la vida y es una ocasión especial, para que teniendo un propósito que te diga hacia dónde vas, pongas todo tu empeño y seas capaz de dejar pintado tu semblante en la faena; como por arte de magia tu vida cambiará.

Por lo menos una vez a la semana, DATE PERMISO DE… caminar descalzo en la tierra o en el zacate, de reír a carcajadas como lo hacías en tu infancia, de sonreír amablemente, de abrazar tus sueños y también a la gente de tu vida, el toque que genera el abrazo tiene el influjo de ahuyentar la soledad y aquietar los miedos, recordándote que eres una expresión sólida de amor.

Hoy –porque la bendición de la vida se vive en el hoy–, también DATE PERMISO DE… ensimismarte en ti mismo y gozar el panorama, disfrutando cada amanecer, viviendo el día como si fuese una fiesta, porque eso es la vida: ¡una fiesta!

Cuídate y disfruta la tarde con sus multicolores destellos y enamórate de la noche tachonada de estrellas. ¿Sabes una cosa? Dios los ha creado especialmente para el ser más espectacular del universo: ¡TU!

Por la noche, al llegar al final de la jornada, te invito a que ores; ora por tu familia, por tus seres queridos, ora por los enfermos, por que pase ésta pandemia, por la madres solteras, ora por los desempleados y los que sufren de soledad, la oración ayuda a construir puentes espirituales, que te alinean con el universo, te conectan con la prosperidad, te apoyan en tu transformación, evolución y crecimiento espiritual. 

Después, da las gracias por la bendición del día que se te obsequió –mientras que a otros más talentosos, fuertes, poderosos, se les ha negado el milagro de la vida–; haz un repaso de tus errores para que los enmiendes, reconoce tus logros, que te recuerdan que eres una expresión divina en lo humano, y disponte a conciliar el sueño… satisfecho y en paz contigo mismo.

El viejo Filósofo da las gracias a DIOS por permitir que en mi ingenuidad provinciana, enriquecida por una exagerada buena fe y por el sentido común, del que los mexicanos gozamos a flor de piel, pueda trasmitirte estimado lector, algunas reflexiones en voz alta y obviamente el humor que cuando se lee desde la óptica del amor, genera un poder que le da una visión policroma a tu existencia.

Gracias también, a aquellos que desde toda la geografía nacional y del extranjero, solicitan la Agenda 2021 de El Filósofo de Güémez, al Whatsapp: 8348530208 o al 8341188679 o bien al Email: gaby_tuexi@hotmail.com; lorenareyes_0405@hotmail.com; Gracias por leer y creer en un viejo campesino que dedica su vida como obra de amor, a trabajar en el terapéutico poder del humor. El humor es un valor que te enseña que “la vida es una obra inacabada en proceso de perfeccionamiento” 

Lo del humor me recuerda cuando el viejo Filósofo se sienta a ver la televisión y dice a su hijo:

 — ¡Hijo!, por favor tráeme una “chela”, ANTES DE QUE EMPIECE. 

Al rato dice: — Tráeme otra cerveza, QUE NO TARDA EN EMPEZAR. 

A los pocos minutos, le vuelve a decir: — Tráeme otra… PORQUE YA VA A EMPEZAR. 

De pronto, la esposa preparando los alimentos explota y con voz alterada dice: — ¿Ese es el ejemplo que le das a tu hijo ‘abrón?, ¿Te parece bien estar sin hacer nada, tomando cerveza tras cerveza, mirando esos programas de beis y futbol, que nada más a ti te gustan y que son puras ‘endejadas?  

El Filósofo suspira y le dice a su hijo: — Lo ves... 

¡¡YA EMPEZÓ!!

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