lunes, 30 de mayo de 2022

DE ADICTO A ADICTO

 Pantano de arenas movedizas

Por Ernesto Salayandía García

Clínicas y anexos, un rotundo fracaso en todos los sentidos

Estadísticas reales, oficiales y profesionales, demuestran que de cada diez internos, de clínicas y  de estos centros de desintoxicación y rehabilitación, 9 recaen, es decir, la recuperación es nula, lo que demuestra en términos generales que algo está mal, a pesar de que cada día, nacen nuevas clínicas y diversos anexos, centros de rehabilitación, nacen también, infinidad de drogas químicas y naturales, crecen las adicciones como al alcohol, cocaína, marihuana, anfetaminas, han nacidos un gran número de adicciones, como la ludopatía, adicción al juego, la disorexia, adicción a los gimnasios, de igual manera, sorprendentemente, surgen los adictos a las mentiras, adictos a la pornografía, al sexo, a la violencia, adictos, a meterse en lo que no me importa, igual adictos al peyote, al cristal, fontanillo y ahora, han regresado drogas que tuvieron un gran auge hace 30 0 40 años, como la heroína y el LSD, las adicciones, todas,  a sustancias y a los malos hábitos han crecido como la espuma, acompañando a esta efervescencia, otras conductas toxicas como la depresión o la autodestrucción, el suicidio en jóvenes menores de 13 años. Lo que nos ubica en una sociedad altamente enferma de sus emociones.

Un drogadicto en casa

Propiamente es peor que una maldición, ligada a un drogadicto, esta su vida ingobernable, es un ser toxico, tiene una manera de pensar, extremadamente cuadrada, por demás cerrada, una de sus características, es claudicar a su presente y su futuro, renuncia a la escuela, deja de estudiar y se refugia en su recamara, descuida su aspecto personal, se abandona así mismo, cambia su lenguaje, su manera de vestir y amistades, adquiere una neurosis extrema, es explosivo, agresivo, respondón, grosero, retador e intimidador, prendido de su enuresis, es capaz de golpear a su madre o a quien sea, se torna, mentiroso, promete cosas que él sabe que no podrá cumplir, entra en depresión, se hace adicto a la pereza, al conformismo, agarra una personales de extremada seriedad, en apariencia, no quiere y no permite, que nadie le diga nada, de la marihuana, pasa a la adicción del cristal y del cristal, al fentanillo, se convierte en un bueno para nada, en un nacido para perder y es un completo mediocre en todos los sentidos, la familia, no sabe cómo tratarlo, el marihuano, no regresa a estudiar, no acepta ayuda de nadie, ni reconoce lo mal de su condición, le cuesta mucho trabajo socializar y vivir una vida en la normalidad, cree fielmente, que la marihuana es medicinal y que no causa daños mayores en comparación de otras sustancias, con el tiempo, se hace inmune a la sustancia y busca nuevas sensaciones en otras drogas, la rutina de anestesiarse se arraiga en el drogadicto, la costumbre se hace ley y se acostumbra, como se acostumbra la familia, a la mediocridad, luchar contra la adicción de un drogadicto, pierdes, el tiempo, el agua y el jabón.

¿Lo anexo o no lo anexo?

Muchos familiares y esposas de los enfermos viven con la duda de que si el internamiento va funcionar, si los tres meses serán suficientes para que su adicto pueda cambiar y deje de hacerse daño, recaudan opiniones de todas partes y creen que tres meses van a lograr que el enfermo deje las drogas, hay, una pésima imagen generalizada sobre los centros de rehabilitación y de las clínicas supuestamente especializadas, son muy malas y sumamente caras, la imagen se la han ganado a pulso, en el caso de los anexos, ha habido toda clase de abusos a los derechos constitucionales y humanos, hay una historia real, de terror, palpable y en ascenso a través de los años, la ingobernabilidad de los anexos, ha crecido, ante la ausencia de la autoridad correspondiente que ha no solo permitido, sino solapado todo tipo de atropellos, cometidos, como abusos sexuales, agresiones físicas, hostigamiento, pésimo trato, ausencia de terapia profesional, instalaciones indignas y terapia nada profesional entre otros factores, hay por parte de los directivos de los anexos una gran ausencia de conocimientos, experiencia  y de preparación, cualquiera, puede ser llamado padrino, pero son adictos, sin trascendendencia en sus defectos de carácter, claro, como siempre, con sus muy contadas y honrosas excepciones, hay una neurosis extrema en muchos padrinos que cuidan la rehabilitación de los adictos, aplican la golpe terapia, creen que a cachetadas, gritos, insultos, coscorrones y patadas, el adicto habrá de rendirse y de derrotarse. Muchas veces, se les pasa la mano, por alguna razón las denuncias no prosperan y por supuesto, que estos abusos, son rotundamente negado.

Saturación de internos

Hay una sobre población de adictos, una gran mayoría de los anexos están hasta el tope de internos, los dormitorios, muchas veces son inapropiados, limitados y extremadamente incomodos, se amontonan los cuerpos al dormir, con deficiencias y ausencia de clima, es decir, sin aire acondicionado, sin calefacción, sin ventilación, de igual manera, existe uno o dos escusados para atender las necesidades de todo el anexo, que en muchos casos, son más de cien pacientes, así mismo, hay limitante en regaderas y vestidores, como las hay en las cocinas, que también son improvisadas y el o los cocineros, son internos a quienes se les consigna el servicio, muchas veces, sin conocimientos, ni sazón, la comida, en general, los platillos son improvisados, e inventados, carecen de valores nutricionales por la ausencia de conocimientos y de atención, es de suponer, que el adicto ingresa al anexo, anémico, desnutrido, la droga te consume y lo que predomina, son los caldos espirituales, repollo con agua y una tortilla, debido a que es un programa de valorización, el adicto, sale de su proceso, desnutrido y peor de anémico que cuando entro, muchos directores, tienen la costumbre de pedir a la familia, despensa, artículos de limpieza y de higiene personal, piden, hasta papel de baño, muchas de las veces, el adicto no consume lo que la familia aporta. Los cocineros, tienen poca imaginación, lo que hace que la comida sea odiosa y fastidiosa, no hay instalaciones apropiadas para hacer ejercicio, los espacios, son muy limitados, aun así, con todas las limitaciones de la mayoría de los anexos, entran a la certificación que el CONADIC, Consejo Nacional de lucha Contra las Adicciones,  da dos veces al año, que es un programa de becas en beneficio de familias de escasos recursos, es decir, este premio se entrega a la ligera, hay tantos taches que no se ponen y la certificación del CONADIC, es un fraude, los anexos son vistos por el Gobierno Federal, como un mal necesario, pero es el picaporte de la salud mental.

¿Por qué recae el recaído?

Simplemente porque no se ha levantado, el encierro de tres meses no le sirvió para nada, únicamente dejo de consumir, no se desintoxico, debido a que no le dieron tratamiento, no se rehabilito, debido a la terapia obsoleta, por un lado, implantada por pasantes de psicología, o profesionales de salud mental, sin conocimientos, ni experiencia sobre ansiedad, neurosis  en sí de la complejidad de la enfermedad, no le funciono la terapia de adicto a adicto, ni la terapia de los 8 pasos del programa de Alcohólicos Anónimos debido a que no hay la literatura apropiada, cuando sale del proceso de tres meses confirma que el encierro fue un proceso en vano, tedioso, aburrido, repetitivo, cansado, fastidioso y sin herramientas, el nivel de ansiedad, las ganas por consumir, son enormes y el primer día que sale, se revienta, no encuentra eco, la familia se enferma peor que el adicto, no busca ayuda y solo regresa al anexo en calidad de recaído, esta historia, se repite una y otra vez, no se recupera y se hace viejo, tocando cada vez más fondos, no hay un ejemplo a seguir, los padrinos y los apoyos, son enfermos emocionales que se sienten muy recuperaditos, divorciados, con hartos conflictos con sus hijos, sin trabajo, sin sobriedad, únicamente con el mérito de haber tapado la botella, por supuesto, con sus honrosas y contadas excepciones, muchas conductas toxicas y malos hábitos de estos padrinos, delatan su nivel de recuperación, manejan un centro de vida con mala educación, soberbia y arrogancia sobrada, el adicto no se recupera, no se le dan las herramientas para hacerle frente a esta perra enfermedad, maldita enfermedad perversa del alma, entra en borrachera seca haciendo las mismas cosas, esperando resultados diferentes.

La complejidad de la enfermedad

Hay que comprender la realidad de las cosas, se trata de una profunda enfermedad con varias vertientes, es física, el cuerpo pide sustancia, es emocional, el adicto es mecha corta, maniaco deprimido, sin autoestima y tiene un pésimo concepto de sí mismo, es mental, es dueño de un pensamiento alcohólico, patológico, psíquico, obsesivo y con trastornos, no es un ser normal, su personalidad esta desvirtuada por su mente toxica y defectos de carácter, está secuestrado por su ansiedad y sus obsesiones negativas, como el no puedo, no tiene caso, para que lo hago, es un tipo cerrado, por demás cuadrado y depurar esta característica, no es suficiente con tres meses de encierro y menos, cuando no hay una terapia profesional, el interno, es una vida que se pierde en ese abismo, en ese callejón sin salida, de los nacidos para perder, el adicto, no quiere salir del pantano.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario