martes, 18 de octubre de 2022

UN AÑO DE TRANSFORMACIÓN

Dip. Citlali Calixto Jiménez

El 17 de octubre, nuestra primera gobernadora mujer del estado, la maestra Evelyn Salgado Pineda, rindió su primer Informe de Resultados ante el pueblo guerrerense.

A través de este artículo de opinión me permitiré reflexionar en torno al momento histórico y político que hoy vivimos. Después de todo, como politóloga, como diputada y como mujer mi compromiso con el bienestar de Guerrero es genuino y eso implica ponerme a disposición y en reflexión; para que entre todas y todos cimentemos la revolución de conciencias que buscamos en la Cuarta Transformación.


De entrada, me parece pertinente compartir lo trascendental del inicio de esta administración para la participación política de las mujeres en Guerrero. Hace un año la maestra Evelyn Salgado Pineda asistió a la Sesión Pública y Solemne del Congreso donde tomó protesta y dirigió un primer mensaje al pueblo de Guerrero como gobernadora en funciones. Dicho suceso lo pude atestiguar de primera mano, pues en mi entonces calidad de primera vicepresidenta de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, estuve sentada a la derecha de la gobernadora. Desde mi lugar pude vislumbrar la magnitud de lo que acontecía: nunca antes habíamos tenido tantas mujeres en cargos de elección popular en nuestro estado. La primera mujer gobernadora, con un primer Congreso paritario, con una mujer en la presidencia de la Mesa Directiva, con un primer gabinete estatal paritario. Todo esto hablaba de una representación simbólica muy fuerte que sentaba un precedente para la vida pública y política de nuestro Estado.


Comenzaba un proceso de normalización de ver a las mujeres en el poder. Por primera vez, las niñas de nuestro estado están creciendo con referentes de mujeres en espacios de poder. Este proceso avanza de manera heterogénea pero constante en todos los municipios. Poco a poco tendremos más presidentas municipales en la Montaña, tendremos más candidatas a la gubernatura, tendremos más diputadas de mayoría relativa. Y en ese sentido, el mensaje que se transmitía en aquella Sesión Pública y Solemne era invaluable.


Pero hay que reconocer, lo simbólico no es suficiente para hablar de verdaderas transformaciones. Siempre es necesario que lo simbólico trascienda a lo sustantivo, y justo ahí radica el reto que tenemos como sociedad ante un panorama donde más mujeres tenemos la posibilidad de decidir en lo público. Es insuficiente que una mujer ocupe un espacio de elección popular si su actuar no marca una diferencia real con respecto a la forma antigua y patriarcal de hacer política.


Ante esta situación, la gobernadora hizo un compromiso notable en su discurso hace un año. Ella anunció la llegada de la Cuarta Transformación a Guerrero, y desde entonces ha trabajado en ella con perspectiva de género, con sensibilidad ante las injusticias, con respeto a la diversidad, y con miras a la construcción de un bienestar para todas y todos. La maestra Evelyn conoce las necesidades del estado, ya que ha vivido de primera mano la lucha social desde la izquierda. Así, la aspiración de hacer de Guerrero un santuario para las mujeres fue una meta trazada desde su campaña y lo refrendó ante el Congreso al momento de tomar protesta.


Hoy ha transcurrido ya un año desde aquella promesa y me siento bastante inspirada de poder decir que efectivamente nuestra gobernadora ha honrado su palabra. El Gobierno del Estado ha cimentado las bases de la Cuarta Transformación y esto ha ocurrido con esfuerzos coordinados y constantes encaminados a la erradicación de la violencia contra la mujer, la promoción de la participación ciudadana, el combate a la corrupción y la construcción del bienestar.


Así, durante esta administración destacan diversas acciones y logros que hablan de un gobierno cuyo principal objetivo es siempre priorizar el bien común sobre los intereses personales. Ejemplo de ello ha sido el regreso a clases 100% presencial, la reducción del índice de analfabetismo en un punto porcentual, el establecimiento de 53 unidades móviles del Programa de Fortalecimiento a la Atención Médica, la inversión de 2 mil 426 millones de pesos para el Programa Sembrando Vida llegando así a 72 municipios del estado, o la ampliación de la Pensión para Adultos Mayores, haciéndolo extensivo a los 63 y 64 años de edad.


También destaca la reactivación turística que como resultado trajo a más de 10 millones de turistas en el último año, así como las Mesas de Construcción de Paz que día con día buscan coordinar esfuerzos para la reducción de la inseguridad y la efectiva procuración de justicia.


Desde luego, estos resultados son producto de la colaboración y la coordinación entre los tres niveles de gobierno, así como el trabajo construido con el pueblo guerrerense; como el Plan Estatal de Desarrollo que emana de foros y diálogos entablados con diversos sectores de la sociedad. De este modo, es evidente que la forma de hacer política está pasando de un modelo arcaico en el que hay una relación vertical entre gobernante y pueblo, a una relación horizontal de colaboración y suma de esfuerzos.


Desde el Congreso del Estado recibimos las iniciativas que la gobernadora ha presentado en temas muy relevantes y necesarios para la sociedad guerrerense, como la tipificación del delito de cohabitación forzada para combatir el matrimonio infantil, la creación de una Ley de Austeridad, o el establecimiento de la Sierra como la octava región del estado. En el Congreso garantizaremos los beneficios que estas iniciativas cargan en materia de combate a la violencia de género, de mejora a las finanzas públicas y de desarrollo económico regional.


Por otro lado, como Presidenta de la Comisión de Atención a las Personas con Discapacidad me parece necesario destacar lo logrado por esta administración a tan sólo un año de trabajo. Prueba de ello es que Guerrero se convirtió en la primera entidad en firmar el Convenio con el Gobierno Federal para que el Programa de Bienestar para las Personas con Discapacidad se volviera un programa universal permanente que, con una inversión de más de 80 millones de pesos, beneficiará a más de 16 mil guerrerenses que viven con alguna discapacidad. Asimismo, la política de austeridad implementada en la administración pública estatal ha permitido que el DIF Guerrero inicie un programa mensual de atención a personas con discapacidad que como resultado ha entregado mil 970 aparatos funcionales a través de los distintos DIF municipales, lo cual también habla de la existencia de coordinación institucional con los Ayuntamientos, necesaria para la salud democrática de todo estado.


Y desde luego, como una servidora pública mujer, joven y con representación sustantiva, me resulta pertinente compartir y celebrar la implementación del Protocolo Violeta, como la primera política pública integral de su tipo en todo el país encaminada a la erradicación de la violencia contra las mujeres. Me atrevo a hablar en nombre de muchas mujeres al decir que este Protocolo es uno de los principales aciertos en este primer año de trabajo, pues ataca problemáticas que nos atraviesan de manera directa.


Por un lado, su primer componente, la Alerta Violeta, responde al grave problema de desaparición de mujeres que se suscita en nuestro Estado y en nuestro país. En Guerrero cada semana desaparecen hasta 10 mujeres, mientras que la cifra a nivel nacional es de alrededor de 8.51 mujeres desaparecidas al día. Ante ese panorama, la Alerta Violeta ha permitido localizar a más de 80 mujeres reportadas como desaparecidas desde su implementación en julio, representando así una tasa de éxito del 96%.


Por otro lado, el segundo componente, Transporte Violeta, responde al 25% de mujeres guerrerenses que manifiestan haber sufrido acoso sexual en el transporte público y al 80% de mujeres que se sienten inseguras en el mismo. Así, este componente busca combatir este problema a través de unidades exclusivas para mujeres e infancias con conductores y conductoras capacitadas para brindar un servicio libre de violencia de género.


De tal suerte, es evidente que el primer año de gobierno ha estado a la altura de lo que las y los guerrerenses necesitamos y de lo que el Proyecto de Nación encabezado por nuestro Presidente, Andrés Manuel López Obrador, mandata. Existen retos pendientes por alcanzar, sin embargo, es claro que hay voluntad política y coordinación institucional suficiente para avanzar en todos los temas.


Podemos tener certeza en que seguiremos avanzando porque hay claridad en cuáles son los retos que tenemos como Estado, lo cual se puede constatar en la trayectoria de la gobernadora como parte de la lucha social de la izquierda en Guerrero. Una lucha que le permitió recorrer las distintas realidades guerrerenses desde muy chica, y que le permitió llegar al poder con una perspectiva totalmente distinta sobre el espacio público. No podemos negar que los problemas estructurales son aún profundos, pero eso no ha sido impedimento para actuar ni motivo para excusas. Es claro que la gobernadora ha tomado la batuta del estado.


Desde el Congreso del Estado habremos de continuar con esa perspectiva, siempre respetando la división de poderes, pero con miras a materializar el Proyecto de Nación que en Guerrero encabeza la maestra Evelyn Salgado Pineda.


Me permito concluir este artículo de opinión compartiendo una última reflexión en torno al 1er Informe de la gobernadora. El 17 de octubre, finalizando el evento, un periodista me abordó y me preguntó qué calificación le daría a nuestra gobernadora durante su primer año; no se puede calificar de forma aislada para ese efecto. Vivimos en una democracia donde la responsabilidad del gobierno no recae en una sola persona, sino en un equipo de trabajo que se acompaña y acata al mejor asesor: el pueblo.


Lo que sí podemos afirmar es que es innegable la humildad y el profundo amor que la maestra Evelyn le profesa a nuestro estado, y ahí está el parámetro más fuerte para evaluar estos dignos resultados.


La evaluación es una corresponsabilidad de todas y todos como parte del pueblo, e incluso de una servidora como parte de otro poder del Estado.


De tal suerte, cuando nos pregunten qué calificación ponemos, digamos con orgullo que nos ponemos la más alta calificación porque las y los guerrerenses somos un pueblo combativo, resiliente y con mucha esperanza de un mejor futuro.

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