“Recordar este hecho es mantener viva la memoria de quienes lucharon por la justicia, la democracia y los derechos del pueblo.
Su legado nos compromete a seguir construyendo un México con más igualdad, participación y esperanza para las nuevas generaciones”, gritaron en sus consignas los asistentes.
Detallaron que tenemos la responsabilidad de conocer nuestra historia, honrar a quienes abrieron camino con su lucha y trabajar con convicción por un país donde nunca más se repitan hechos como este.
¡La memoria es un acto de justicia y el compromiso con el pueblo sigue más fuerte que nunca!”.
Fue un 28 de junio del año 1995, cuando en este punto conocido como el vado de Aguas Blancas, 17 campesinos de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS), fueron masacrados por policías estatales y por agentes de la desaparecida policía judicial.
Este crimen de lesa humanidad empujó la caída del gobernador priísta Rubén Figueroa Alcocer, mientras que los deudos no han visto justicia para sus familiares masacrados. (Con información de Alberto Solís Loeza) fotos Alejandro Madero.




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