martes, 30 de agosto de 2016

De Adicto a ADICTO


El Armario OBSOLETO

Por Ernesto Salayandia García
Tomado del libro Ayer y Hoy
El reflejo de las emociones
Con los años he aprendido a leer la mirada de las personas, conozco las líneas de expresión, se lo que reflejan, lo que sienten y cómo andan en su interior, con los años puedo ver hasta el fondo del fondo de una persona, detecto su dolor, su pasado y sus heridas del alma, veo que una gran mayoría de la gente que me topo y con quien convivo, reflejan en su cara y en sus posturas, un cúmulo de emociones guardadas, emociones como tristeza, nostalgia, frustración, culpa, resentimientos, orgullo, ira reprimida, y como yo, no son abiertos, están llenos de máscaras y aparentan ser de una manera, cuando en realidad son de otra, vaya, cuando alguien te traiciona o te decepciona, en ese momento estás viendo que es auténtico, que así como se ha manifestado, así era, lo que quiere decir es que se puso máscaras y esas máscaras se las quitó de tajo y enseñó el cobre, como diría mi abuela doña Aurora. Todos traemos una cruz al hombro, solo que unos de algodón y otros de plomo, todos tenemos una historia y queremos llevarnos nuestros secretos de estado, nuestro pasado y dolor a la tumba, poca gente tiene la virtud de abrirse y sincerarse consigo mismo y en lugar de expresarse, la tendencia es guardar y guardar emociones, energía negativa que tarde que temprano te hace una persona tóxica.

Le habla un billete de mil pesos
Era presidente de México, José López Portillo, por aquellos años comencé a escribir y a escribir, recuerdo que desarrollé una novela política que titulé “El Reloj”, cuyo personaje principal era don Samuel Chávez Alicante, el relojero de un pueblo minero, hombre culto, filósofo, dicharachero y ecuánime. Me apasioné tanto con el personaje, que me cautivó, y le tomé admiración y cariño, por ello, cuando nació mi hijo, hace 25 años, le puse por nombre Samuel. Hoy mi Samy es un extraordinario ser humano a quien amo y respeto. Es líder, un empresario nato, creativo, sencillo y con un alto espíritu de lucha.- Admirable.- Luego, escribí la vida de un billete de mil pesos, el narraba sus cambios de mano en mano, describía cómo había llegado de un lado a otro, cómo eran sus dueños, sus mañas y características; hablaba también de la corrupción en México, y el billete andaba circulando muy aceleradamente, por lo que platicaba con lujo de detalles lo que vivía con cada uno de sus dueños momentáneos y sobre los lugares que recorría. Así, de un mesero pasó a las manos de un billetero de lotería, de ahí, llegó como cambio al bolsillo de un senador de la República, casi de inmediato estuvo en la bolsa de una mujer de la vida galante, quien a su vez, se lo entregó en pago a la casera de la vecindad donde vivía. La casera se lo dio a un mariguano, el mariguano perdió el billete, y así anduvo rondando un buen, hasta que un campesino se lo encontró en la calle y lo dio como “mordida” a un burócrata de la Reforma Agraria. Posteriormente, en una boda, el burócrata lo pincha con un alfiler y lo coloca en el velo de una novia. De ahí, el velo junto con todos los billetes le hicieron compañía en una caja, que fue guardada en un armario.
Si los billetes hablaran de la vida de sus dueños…Imagínate?
Durante más de un mes, el billete se aburrió y comenzó a hacer un inventario de todas las cosas viejas e inútiles que había en ese lugar, así como de esas cosas que por inercia o por costumbre hereditaria, se nos da de ir guardando, hasta llenar de porquería y media los guardarropas, armarios o closet. En el inventario, el billete anotó: unos binoculares rotos del año de la canica, dos cámaras fotográficas, un tocadiscos de acetatos, botas vaqueras, cinco pares en total, una colección de bolsas, por supuesto, abrigos, trajes del año de la inquisición, cintos, una bolsa con recortes de periódicos, recetarios de cocina, cajas de regalos con moños, una escopeta antigua, palos de golf, una raqueta de tenis, un par de “pants” que sólo se usaron una vez, belices, maletas y maletitas llenas de monjitas; anotó también una bolsa con calcetines sin pares, zapatos de bebé, muñecas, juguetes, botellas de vino tinto, un bote con cacahuates rancios, una caja con fotografías todas revueltas, dos video caseteras descompuestas, así como un montón de películas en Beta, un cofre con monedas de cobre, una que otra de las antiguas, lentes, un sombrero de charro y un montón de objetos caducos y estorbosos.    
No es sano reprimir emociones…Te intoxicas   
Uff, el pobre billete contaba y contaba todo lo que había en ese armario para no aburrirse, así como cuando vas al doctor o cuando un mediocre funcionario te hace hacer una antesala maratónica, y no hay nada agradable que leer en ese lugar, por lo que te pones a contar las rayitas del piso, los cuadritos del techo… ¿o no? Cuantas cosas absurdas e inútiles he guardado durante toda mi vida, ahora, con tantos cargadores y celulares que no uso, ropa que ya no me queda, cuadros, zapatos y tanta porquería que voy almacenando y almacenando, como en ese armario que describió acertadamente el billete de mil pesos con una carátula con la imagen de Sor Juana y del otro lado, la plaza de Santo Domingo de la ciudad de México. Ahora junto y junto mensajes, con la diferencia de que también archivo y reenvío un buen número de mensajes que me llegan. Los guardo y los comparto, como el siguiente texto de Joseph Newton.
El Principio del Vacío:
¿Tienes el hábito de juntar objetos inútiles, creyendo que algún día (No sabes cuándo)  podrás precisar de ellos?¿Tienes el hábito de juntar dinero, sólo para no gastarlo, pues piensas que en el futuro podría hacerte falta? ¿Tienes el hábito de guardar ropa, juguetes, zapatos, muebles, utensilios domésticos, cuchillos de plata, vajillas y otras cosas que ya no usas desde hace bastante tiempo? Y dentro de ti, ¿tienes el hábito de guardar lo que sientes, broncas, resentimientos, miedos, frustración, envidia, inseguridad, duda, complejos, culpa, dolor, arrepentimiento, ira, odio, sed de venganza, conmiseración, reproches, quejas, insatisfacciones, decepciones, depresiones, tristezas, guardas rencores de todo y por nada, celos, insatisfacciones, infidelidades, mentiras?…… NO HAGAS ESO…. Es anti-PROSPERIDAD, es preciso hacer un espacio, para que las cosas nuevas y buenas lleguen a tu vida. Es preciso eliminar lo que es inútil en ti y en  tu vida, para que la prosperidad llegue. Es la fuerza de ese vacío que absorberá y atraerá todo lo que desees. Mientras estés, material o emocionalmente cargado de cosas viejas, no habrá espacio para nuevas oportunidades.
Los bienes precisan circular.
Limpia los cajones del armario de tu cuarto, el garaje, deshazte de lo que tú no necesitas, de lo que ya no usas más. La actitud  de guardar un montón  de cosas inútiles, amarra tu vida. No son los objetos guardados los que estancan tu vida, sino el significado de la actitud de guardar, ya que cuando se guarda, se considera la posibilidad de falta, de carencia.- Es creer que mañana podría faltar, y tú no tendrías medios de prever tus necesidades. Con esa postura y con esos pensamientos, te estás enviando dos mensajes a tu cerebro y a tu vida:1.- Tú no confías en el mañana. 2.- Tú crees que lo nuevo y lo mejor NO es para ti, ya que te alegras de guardar cosas VIEJAS E INÚTILES. Y como diría Lupita D’Alessio “Hoy voy a cambiar, revisar bien mis maletas y sacar mis sentimientos y resentimientos todos, hacer limpieza al armario, borrar rencores de antaño, y angustias que hubo en mi mente, para no sufrir por cosas tan pequeñitas. Dejar de ser niña... para ser mujer. Hoy voy a cambiar……
Mi propia experiencia
Yo guardé por muchos años una carga emocional absurda. Cajas llenas de rencores, frustraciones, culpas, complejos, traumas, miedos, celos. Guardé resentimientos, secretos de estado que pensé llevar a mi tumba, acumulé una gran cantidad de odios, de pensamientos negativos, guardé y guardé energía mala, que no hizo nada más acrecentar mi enfermedad emocional, y por supuesto que en esa bodega, no había espacio para la alegría, ni para la actitud positiva, mucho menos para el amor propio, la comunicación asertiva, la comprensión o la empatía. No cabía nada bueno, solo lo negativo, y por eso yo no lograba cambiar, ya que tenía todo un almacén repleto de pretextos guardados, que me servían para justificarme a mí mismo, y en ese sentido, no había espacio para la humildad. Las cajas de soberbia no les daban cabida, no había cupo para la honestidad, ni la fe, mucho menos para la esperanza. Mi armario, mi guarda emociones, estaba hasta el tope, agrégale, los bultos de preocupación, ansiedad, desesperación, nervios, deudas y decepciones, entre muchos más de objetos emocionales absurdos.
Limpia tu interior
Mi vida ahora tiene sentido, trato de vivirla en armonía a pesar de las turbulencias, solo por hoy, no me permito cargarme, ni que me carguen, tuve que vivir mi propia experiencia, y gracias a los talleres de liberación espiritual, gracias a todo lo que hago por mí, mi vida tiene un mar de posibilidades, de nuevas esperanzas y motivaciones. Ya no escucho ese disco rayado, ni me domina la energía negativa.- Dicen que el buen juez, por su casa empieza. Comprendo que depurando esa carga, adquirí autoestima, me alejé de depresiones, erradiqué miedos, celos, complejos, adquirí nuevos hábitos y obtuve fortaleza, para sólo por  hoy, no ser un mediocre y un drogadicto. Entrar en recuperación, no es tan solo tapar la botella y abandonar el pase, la recuperación va mucho más allá y hay que trabajar la liberación de la carga emocional para entrar en armonía. Una sonrisa por dentro y otra por fuera

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