viernes, 9 de junio de 2017

OPINION

Que no lo den por muerto
Por Manuel Tello Zapata
En un ambiente de gran cordialidad, el Comité Ejecutivo Estatal del PRI encabezado por su Presidente, Heriberto Huicochea Vázquez; la Secretaria General Graciela Bernal Reséndiz y el Secretario de Administración, Eric Catalán Rendón, ofrecieron ayer un desayuno a los periodistas de Chilpancingo, con motivo de haberse celebrado el Día de la Libertad de Expresión.

Al hacer uso de la palabra, Huicochea Vázquez indicó a pregunta expresa, que de ninguna manera deben de dar por muerto al PRI, por los resultados de la reciente elección realizada en Nayarit, ya que continúan gobernando en la mayoría de las entidades y municipios del país. Añadió que el PRI es un partido que aprende de sus derrotas y sabe reconocer en forma pacífica, cuando los resultados electorales no les favorecen.
Indicó que en Guerrero se cuenta con un buen Gobernador, que le cumple al pueblo y si no fuera por la violencia e inseguridad, su gobierno tendría una calificación de diez, por los grandes avances que se han logrado en el tiempo que lleva administrando a nuestro Estado. Consideró como una evolución natural y positiva que la política nacional, que durante muchos años ha sido bipartidista, pase ahora a un estado de pluralidad y existan más partidos con avance en el aspecto electoral.
Expresó un reconocimiento y respeto pleno al trabajo de los periodistas, que aún bajo circunstancias difíciles como las que se viven actualmente, mantienen su labor de informar a la sociedad sobre lo que sucede en nuestro Estado. Fue en síntesis, una sana convivencia entre los comunicadores presentes y la cúpula estatal priísta.
A DOS AÑOS DEL TRIUNFO.
El pasado miércoles 7 de junio, se celebraron dos años de que el Mandatario estatal, Héctor Astudillo Flores, ganó la elección para Gobernador del Estado. Muchas cosas han sucedido en este lapso de tiempo, pero en términos generales, Guerrero ha salido adelante de los grandes problemas que se vivían, de tipo político, económico y social.
Hace dos años, la ingobernabilidad era el pan de todos los días, donde grupos sociales como la CETEG, Ayotzinapa, Transportistas, jubilados, comerciantes, padres de familia etc., cometían bloqueos a granel en calles, avenidas y carreteras, tomaban a diario las casetas de cobro en la autopista; vandalizaban oficinas públicas y empresas comerciales, etc. Mediante intensa negociación y diálogo personal del Gobernador con las organizaciones sociales, se recuperó la gobernabilidad.
El turismo fue relanzado a grandes dimensiones, logrando en estos dos años temporadas turísticas que no se veían desde hace más de diez años. Los megaproyectos que las pasadas administraciones dejaron pendientes, fueron concluidas y hoy son una realidad, como el Acabús y el Macrotúnel en Acapulco. La obra pública por primera vez, se realiza con empresarios Guerrerenses; se dota gratuitamente de fertilizante a los productores y se ha logrado la mayor producción de maíz.
Se creó el Instituto Estatal del emprendedor que apoya a cientos de productores, generando empleos; se siguen entregando uniformes y útiles en forma gratuita; se terminaron y rehabilitaron 8 hospitales; se pavimentaron 178 caminos rurales y 518 metros lineales de puentes; se crearon becas para estudiantes indígenas y afromexicanos; se puso en función el primer juzgado especializado en violencia contra mujeres, entre otros muchos logros.
Dentro de estos resultados se puede hablar de un gobierno eficiente y de progreso. Sin embargo, el principal problema de nuestra entidad: la violencia, continúa siendo un problema que lacera a los guerrerenses, pero que en el fondo es un conflicto de todo el país que ha superado al gobierno federal, que es quien tiene la responsabilidad de combatir a la delincuencia organizada por tratarse de un delito de ese fuero.
Sin embargo, el Gobernador Héctor Astudillo Flores no se duerme en sus laureles y continúa trabajando para que se pueda contar con una fuerza policiaca eficiente, y establece acuerdos con las fuerzas federales del Ejército y Marina, así como la policía federal, para atender este gran problema que repetimos, no es solo propiedad de Guerrero. Los grupos delincuenciales mexicanos operan en todas partes con mucha impunidad, hay que reconocerlo.

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