jueves, 12 de julio de 2018

TUMBANDO CAÑA

Carta al senador electo Félix Salgado Macedonio
Juan Antelmo García Castro
Recibí en mi correo una interesante misiva enviada por el apreciado y vertical Maestro Humberto Santos Bautista al controvertido Senador electo, Félix Salgado Macedonio, de la que difundo algunos párrafos por motivo de espacio: “Me permito responder a su invitación para debatir el tema educativo, el cual usted pretende reducir a “un foro universitario” para hablar de “los rechazados. La venta de fichas para ingresos en medicina de Acapulco, la falta de preparatorias en comunidades grandes y marginadas. La Universidad Autónoma de Guerrero y la lucha social.
Etcétera. El tema que gustes”. Su propuesta solo confirma que en realidad, usted no tiene la más mínima idea del problema educativo y, específicamente, de lo qué pasa con la educación de Guerrero. Entiendo que usted confunde escolarizar con educar. Por supuesto, eso no debiera extrañar a nadie, porque usted es político y no es educador. Para entender el problema educativo, hay que conocer la escuela desde adentro. La otra cuestión que me llama la atención, es su afirmación de que va a gestionar recursos para “mi querida UAGro”. (así lo escribe y quiero pensar que es por afecto y no por espíritu patrimonial), porque yo -como simple ciudadano-, voté convencido de la imperiosa necesidad que tenemos de transformar la Republica, y avanzar hacia “un cambio verdadero”, para poder “hacer  historia”; lo cual implica que usted -y sus colegas electos para diputados y senadores por Guerrero- tenga claridad en el mandato que le confirió el pueblo con su voto: no elegimos a un gestor (o a gestores) sino a legisladores que se supone que tienen capacidad para diseñar políticas públicas de estado, que den respuesta a los problemas emergentes de Guerrero y del país: la pobreza, la brutal desigualdad, los migrantes, la violencia, la inseguridad, la corrupción, la impunidad, los migrantes, las mujeres, los jóvenes, y por supuesto, la educación, entre otros. Mi formación como educador, me ha convencido, que si alguna salida tenemos a los grandes problemas nacionales, esta pasa -sin ninguna duda- por la cultura y por la educación. Por supuesto, y lo reitero, educar no consiste en escolarizar -y según se ve, es la concepción que usted asume- y la cultura no puede reducirse al mero folklore. Por esa visión, se ha empobrecido y se ha deteriorado la gran reserva cultural de los pueblos indígenas de Guerrero, por ejemplo (el concepto de “pueblos indígenas” es el que está vigente en el Convenio 169 de la OIT). Por eso, me parece importante abrir un debate en serio sobre la problemática educativa, siempre y cuando, en la agenda se incluyan los temas de fondo para no quedarse en la superficialidad a la que los políticos están acostumbrados, y desde esa comodidad burocrática, terminar por no resolver nada. Se trata de que todos tengamos que aprender algo de este debate y que los políticos -la clase política en su conjunto- entiendan que “la política es el arte de lo posible; más allá de lo posible, comienza la improvisación.” (M. Gorbachev, “La Perestroika”), y que los ciudadanos -que son lo más valioso que tiene un país- ya no estamos para improvisaciones y ocurrencias, por lo que tendremos también que aprender a traer a quienes nos representen en el gobierno -a nuestros empleados-, como recomendó el recién presidente electo, “a mecate corto”. Así que, para no perder el tiempo y si de verdad tiene usted interés genuino en debatir el tema de la educación, le propongo la siguiente agenda: 1. Los fines de la educación en este nuevo gobierno y la propuesta de los legisladores para resolver el corazón de la problemática educativa, que siempre queda excluido de los proyectos de reforma a la educación, esto es, el rezago educativo. Si no hay un proyecto claro del tipo de hombre y mujer que se pretende formar, ni del tipo de sociedad a la que se aspira, toda propuesta está condenada al fracaso.  2. Que hacemos con la educación de Guerrero? (Parte de los costos del rezago educativo en nuestro estado -usted lo sabe- es la subcultura del cacicazgo, que se traduce en las formas de la organización política del poder, que todavía prevalecen y que no hemos podido trascender ni siquiera en las propias estructuras educativas). 3. Cómo se piensa resolver la desigualdad en los marcos del mismo paradigma (llámese neoliberalismo o “capitalismo salvaje”) si está probado que el paradigma no derrota al paradigma, es decir, cómo se pretende combatir la desigualdad sin trascender los marcos de un sistema que está diseñado para producir eficiencia pero no equidad

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