jueves, 23 de mayo de 2019

ZONA CERO

*Las crisis que vienen por retraso en la entrega de fertilizante
Roberto Santos
Se retrasa la entrega del fertilizante en el campo de Guerrero. La insistencia del gobierno federal por depurar el padrón de beneficiarios los metió en aprietos y de plano ya se les hizo engrudo lo que pensaban sería atole.

La promesa de AMLO de entregar este insumo parece que va a ser fallida o frustrada, porque solo en algunas regiones podrá llegar a manos del productor.
Es entendible que por la premura se metiera en problemas a quienes se encargaron de levantar en nuevo padrón, lleno de improvisaciones y defectos, y las fallas ya se están reflejando en la no concordancia del número de hectáreas registradas y las que verdaderamente son las productoras de granos en Guerrero. 
En algunos lugares, como la región de la Sierra ya está lloviendo y la milpa ha brotado, así que se antoja difícil que llegue el fertilizante a lugares cuyos caminos se descomponen con las primeras lluvias y porque las distancias son largas. 
A estas fechas, el año pasado el abono ya estaba en manos de los campesinos, y ahora a 15 días de que inicie el ciclo agrícola, hay poco fertilizante en las bodegas y se desvanece poco a poco la esperanza de que pronto esté en los surcos de sus tierras de labor.
Las consecuencias de que los inexpertos funcionarios federales hayan sido rebasados por la magnitud de este programa serán futuras crisis sociales, como manifestaciones de protesta de aquellos que no recibieron el abono y no obtendrán las toneladas de granos que cosecharon en años anteriores.
Será lo mismo para quienes les llegue abono pero a destiempo, quienes ya no lograrán la productividad planeada.
El peor escenario visible es que caiga la producción de granos básicos y en el campo se sufra hambruna, la que se conjugará con la crisis por la que atraviesan algunos pueblos que se han dedicado a la siembra de amapola y ahora ante el bajo costo no han recuperado su inversión y las ganancias están cayendo a cero.
Esto intensificará otros problemas que el estado ya padece, como la delincuencia y la inseguridad, derivado de la falta de alternativas a la producción de la opiácea.

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