lunes, 3 de agosto de 2020

TRAZOS TIME

*Congreso local atrasado y dependiente
 Federico Nogueda Berdeja
‘A palabras necias oídos sordos’.(popular)

Por supuesto que no estoy hablando de la economía del país, por que así está clasificada de años por los países de primer mundo, de atrasada y dependiente, sino del Congreso local o más bien de la actual legislatura.

El calificativo por supuesto de atrasado y dependiente, noes solo para la 62 legislatura en exclusiva, sino para muchas que la han precedido, en la mayoría de ellas nunca se observó una dinámica social, hacia la participación ciudadana.
Si de algo ha estado huérfana la sociedad es, de la participación en las decisiones del poder público, los ayuntamientos que son lo más cercano a la célula básica de la sociedad, estos tampoco procuran políticas de participación ciudadana en las tomas del poder.
Y son los más comprometidos, como obligados de realizar dinámicas democráticas, como un ejercicio o hábito de practicar el sometimiento de alguna obra pública para que la decida el ciudadano, ya no digamos que decida el presupuesto  de ingresos y egresos. 
Pero ahora otro ente jurídico y social como es el Congreso del estado y sus legislaturas, tampoco hacen lo propio de hacer participar, tomarlo en cuenta y respetar al ciudadano en los temas de mayor interés y delicadeza, como es el actual tema de la despenalización del aborto en otras circunstancias.
También pasó lo mismo con las reformas electorales, en la homologación de las leyes federales, en el caso especifico de la aprobación de poder reelegirte sin renunciar a tu cargo y sueldo, eso tampoco se sometió al ciudadano, temas también muy delicados.
Quizás alguien pueda decir, bueno lo que pasa que vivimos en México una democracia indirecta, por eso ahí están los legisladores que fueron votados por el pueblo, para que ellos decidan y propongan y es cierto.
Pero se inscribe que, hay dos casos en los cuales si se deben someter las aprobaciones de algunas leyes al ciudadano para que de su opinión y decida, resulta que contamos con diputados que carecen de preparación y asesoría para que decidan en temas tan delicados, como el aborto y la reelección sin renunciar al sueldo.
La otra, las figuras del plebiscito y referéndum, dos entes de participación ciudadana en la toma de poder que son letra muerta, ¿Entonces para que las queremos? ¿Entonces para que decir me debo al pueblo, estoy por el pueblo? Si nunca se toma en cuenta la aplicación de estas figuras democráticas.
El plebiscito nos sirve para aceptar o rechazar alguna decisión de un gobernante llámese presidente de la República, gobernador o alcalde, de carácter político, temas ecológicos, de salud.
Y para las legislaturas en nuestro estado, estaría el referéndum, es la convocatoria que se hace al pueblo para que apruebe o rechace un proyecto de norma jurídica, derogue o no una norma jurídica vigente.
Así que, mientras las legislaturas en turno no entiendan de hacer valer el principio democrático, sano, oxigenado, transparente y más cercano a lo justo de hacer valer la participación ciudadana en nuestras futuras leyes, seguirán siendo atrasadas y dependientes en la civilización de la democracia.
Pero si los legisladores insisten en que son representantes populares, en una democracia indirecta, que ellos pueden decidir por el pueblo; está bien, pero que ya no se les llene el discurso de decir, que ellos dan hasta la vida por el pueblo, porque sería inmoralmente incorrecto.

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