lunes, 2 de noviembre de 2020

TRAZOS…TIME

 *Alegría y política, versus día de muertos

Federico Nogueda Berdeja

‘Yo quiero que todos estén contentos, que hagan fiesta, porque yo fallecí, no quiero que estén llorando porque la vida continúa.’ (Mamá de Yanet al morir)


Desde Taxco, Iguala, Chilpancingo, Acapulco y Zihuatanejo todo es una alegría, una fiesta por las precampañas, gustosos todos los actores políticos sacan sus mejores atuendos en sus lenguajes cuando los entrevistan, todos quieren ser los candidatos a alcaldes, diputados y gubernatura. 

En Acapulco donde es el epicentro político por la movilidad social y los medios los aspirantes a la alcaldía no son la excepción, desde Yoshio Ávila, Javier Solorio, Víctor Aguirre, Moy Reyes, el doctor Ariza, Ilich Lozano, Abelina López, Joaquín Badillo, Hugo Hernández.

Con el olor al cempasúchil, las velas y el pan, el Día de Muertos y Fieles Difuntos está pasando sin muchas ventas para los vendedores de la tradición prehispánica cristiana.

La pandemia fue el motivo, más no el olvido de agasajar en los altares a nuestros seres queridos que se han marchado a la otra dimensión, pero en estos dos días se les recuerda con emoción y se les ofrece lo mejor.

Para algunos el Covid-19 enterró al tradicional Día de Muertos, con cerca de 92 mil fallecidos según datos de las autoridades de salud, aunque no hubo desfiles por la restricción, los cementerios cerrados, han sido pocas las personas vestidas de catrinas u otra alusión.

Pero no es así, el Día de los Muertos es más grande como fenómeno social, se festeja el efecto no la causa, la causa es el Covid-19, el efecto los Fieles Difuntos, por ello triunfa el Día de Muertos, aunque restringido o mutilado, pero es, ya vendrán tiempos de festejos abiertos.

El papel de las pre campañas y campañas es la alegría, la ilusión de meterse en esa posibilidad de ganar, por eso es también una fiesta popular, que terminará para algunos al final en desilusión, pero sin quitarles esa experiencia.

Los ciudadanos en el caso de Acapulco esperan que ya no haya ausencia de buenas propuestas, con proyectos grandes para puerto, ya no más presidentes con políticas pueblerinas, porque a varios se les olvida que se gobierna a Acapulco, ya no más que se la pasen pavimentando calles o bacheando avenidas principales, porque Acapulco es más que eso.

Se necesita de una Costera de primer nivel, siempre pintada, adornada, barrida, con jardines de pasto, no zacate, sus camellones bien podados y regados, señalamientos, con una fuente que invite a tomarse una foto.

Con una obra de impacto turístico, donde se busque la inversión nacional e internacional, ahí están los chinos, que algunas ciudades de ese país han manifestado poner el capital para realizar La Feria de la Nao de China, no así el festival, que es bueno, pero Acapulco tiene su feria.

Para que Acapulco siga en esa alegría, en esa fiesta que algún tiempo fue, donde nunca se hacia de noche, ni en la Costera, mucho menos en la playa, y todos ganábamos

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