viernes, 19 de febrero de 2021

MEMORÁNDUM

 *** El estigma de Félix.

Gerardo Ruano Cástulo.

No tiene mucho, un diputado de Morelos se retiró de la aspiración por el senado de la República, luego de ser señalado por cometer misoginia. Sus palabras fueron duramente cuestionadas. Y al día siguiente, salió al paso para expresar, que si cometió un error con sus palabras, lo repararía en los hechos; y dimitió a la candidatura al Senado, que ya tenía prácticamente en las manos. Al margen del partido que fuese, todos coincidieron en que hizo lo correcto.

Hoy, se le debe recordar más, por el valor de aceptar, disculparse y asumir la responsabilidad. En el caso de Guerrero, la situación ha tomado tintes de vergüenza. Porque el caso de las acusaciones en contra del aspirante a la Gubernatura, Félix Salgado Macedonio, existen. Hay nombres y apellidos de quienes lo acusan. Hay expedientes en la fiscalía. También en la Comisión de Honor y Justicia de Morena. Bueno, el escándalo es nacional y hasta ha trascendido fronteras. En su mismo partido, las opiniones aumentan en su contra. En los sondeos de opinión su mala fama crece. El Presidente del país decide ahora no opinar. Antes habría dicho que era por temporada electoral. Pero Félix tiene equipo de abogados en el asunto; porque no es simple guerra sucia. La estrategia de hacerse víctima no le ha funcionado. Porque las denuncias lo persiguen. Y lo peor, es que ha dejado a su gente, que se enfrasque en su defensa en redes, sin importarle el daño que genera en quienes le señalan. Además del pésimo mensaje que envía a la sociedad. Con todo y eso, se pueden aferrar a enviarlo a la candidatura. Pero, desde ahora, pase lo que pase el primer domingo de junio, ya carga en su espalda, una loza más pesada que la del pipila. El estigma de “violador”, lo podría perseguir por siempre, por no haber tomado la ruta correcta, que le diera la razón o exhonere de las imputaciones. No hay una sentencia que lo declare culpable. Eso es cierto. Su culpabilidad, apunta a minimizar algo que es muy grave. Y así, no se puede gobernar a un estado. Mucho menos, como lo es Guerrero, que tiene enormes retos y desafíos

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