miércoles, 26 de julio de 2017

EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ

Duro al fin
Por Ramón Durón Ruíz (†)
El Dr. Miguel Ruiz en su maravilloso libro “Los Cuatro Acuerdos”, que es un excelente instructivo para “llegar a dominar el arte de vivir”, dice:

“Honra tus palabras, lo que sale de tu boca es lo que eres tú. Si no honras tus palabras no te estás honrando a ti mismo; y si no te honras a ti mismo no te amas. Honrar tus palabras es ser coherente con lo que piensas y con lo que haces…
Las palabras no son sólo sonidos o símbolos escritos. Son una fuerza; constituyen el poder que tienes para expresar y comunicar, para pensar y en consecuencia, para crear los acontecimientos de tu vida.
¿Eres consciente del poder de las palabras? Debes comprender lo que son y hacen las palabras. Son vibraciones de sonido que tienden a manifestar su equivalente físico. Y del mismo modo que una semilla contiene el potencial de propagar un bosque, una palabra contiene el potencial de enraizarse en tu mente y generar espontáneamente formas de pensamiento de una vibración similar.
Busca el origen y significado de tus palabras favoritas. Haz una lista de ellas y después pregúntate qué es lo que te gusta de su sonido y su significado. Advierte cómo distintas palabras pueden afectar a tus emociones, de qué modo algunas te animan y otras te abaten.  
Una vez que seas verdaderamente consciente del poder de las palabras, te resultará más fácil escogerlas con cuidado, hablar con integridad y decir solamente lo que quieres decir. 
Puedes medir la impecabilidad de tus palabras a partir de tu nivel de autoestima. La cantidad de amor que sientes por ti es directamente proporcional a la calidad y la integridad de tus palabras. En lo referente a las palabras, lo semejante atrae a lo semejante. 
Utiliza las palabras para compartir tu amor. Cuando eres impecable con tus palabras te sientes bien, eres feliz y estás en paz.
Imagínate que las palabras son como espadas de doble filo. Un filo representa la “verdad” y tiene el poder de crear el sueño del cielo; el otro representa la “mentira” y tiene el poder de crear el sueño del infierno. Imagínate que las palabras son piedras mágicas con el poder de hacer o deshacer un hechizo.” 
En la vida hay palabras que son claves, en donde una sola de ellas significa o dice mucho más que mil vocablos. El siguiente es un correo que circula en la red y que por su valor lo comparto con usted apreciado lector: 
“La palabra de dos letras más egoísta: YO… Evítalo.
La palabra de tres letras más venenosa: EGO… Elimínalo.
La palabra de cuatro letras más usada: AMOR… Practícalo.
La palabra de cinco letras más rápida: RUMOR… Ignóralo.
La palabra de seis letras más necesaria: PERDÓN… Aplícalo.
La palabra de siete letras más satisfactoria: ORACIÓN… Úsala.
La palabra de ocho letras más agradable: HUMILDAD… Entrénate.
La palabra de nueve letras más esencial: CONFIANZA… Ten Fe.
La palabra de diez letras más amorosa: JESUCRISTO… Síguelo”.
Lo de la palabra me recuerda al matrimonio de Güémez que en plena celebración de sus bodas de oro sostenían una agria discusión, Don Baldiano molesto le grita a su mujer: 
–– Cuando mueras te pondré una placa que diga: Aquí yace Blandina: ¡Fría como siempre!
–– ¡¡Ah con que sí!! -responde ella- pues cuando tú mueras te mandaré poner un epitafio que diga: Aquí yace Baldiano… ¡DURO AL FIN!.

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