jueves, 6 de julio de 2017

José Guadalupe Soberanis Oregón la pasión por la danza

La mañana era soleada, alegre y eminentemente costeña; las risas y la algarabía juvenil de los estudiantes del Cetis 45 servían de fondo para dar paso a una plática, que en múltiples ocasiones había sido aplazada… pero después de intercambiar saludos y sonrisas, dejamos en su expresiva voz la historia de su vida:

 “Yo nací en el hermoso puerto de Acapulco, un día 9 de octubre de 1973, en el seno de la familia que forman mis padres: Alberto Soberanis Castro y Teresa Oregón Lozano, junto a mis hermanas Erika y Francisca.
 A los tres años de edad y por la necesidad de mi padre para cubrir su trabajo, tuvimos que cambiar de domicilio a la ciudad de Lázaro Cárdenas Michoacán, ya que llegaba a emplearse en la antigua siderúrgica de SICARTSA, mientras mi mamá organizaba nuestra casa y me ponía a vender dignamente empanadas, donas y gorditas de harina, entre las calles de la colonia Leandro Valle, del antiguo pueblo de Melchor Ocampo, donde jugaba con mis primos Sigman, Semiramis y Junior.
Ahí cursé el jardín de niños y hasta el tercer grado de la primaria, que pronto dejé, puesto que volvíamos a cambiar de domicilio, hacia donde hasta la fecha ha sido nuestra residencia.
Así llegamos a Zihuatanejo, a la casa de mis abuelos Armando Oregón Vega y mi abuelita Nina, en la colonia Vicente Guerrero, donde en la escuela del mismo nombre estudié el cuarto grado, en el turno vespertino.

 Después de casi un año, mis papás pudieron comprar y edificar una vivienda en El Embalse, y como su zona de influencia era la Primaria “20 de Noviembre” y la Secundaria Técnica “Caritino Maldonado Pérez”, No. 52, fue donde llegué a estudiar, teniendo como profesores primarios al maestro Esteban y a Reynaldo Díaz, y secundarios a Jesús Gómez Ríos, Benito Cabañas León, recordándolo como un gran maestro de Español, a Benjamín Alcaide Moreno, Vicki Galeana, Francisco Serrano, Humberto Arizmendi, Raúl Piedra, que nos contaba de sus aventuras en su tierra de El Tomatal, la maestra Elma, el profe Ulises Ortiz, más dos prefectos que eran super enérgicos: Marlen y Lucio Chiporagua.
 También recuerdo a mis grandes compañeros y amigos entrañables, como Graciela Carlini, Rosa Campuzano, Josefina Alcaide, Raúl Barajas “El Minino”, César Cortez, que ahora es DJ en el hotel Kristal, Luis Olvera, Mariana Valencia y Marco Lino, entre otros, que formamos parte de la primera generación que se integraba como secundaria industrial, dejando atrás el término de agropecuaria, y estudiando secretariado.
 En esas estábamos cuando llega el profesor Horacio Salgado Mújica a cubrir el trabajo de danza, y que monta el primer bailable en el que participé como bailarín, que fue “El Tamatán”, que fue el que me encauzó hacia este arte.
 Una vez que ingreso al Cetis 45, en el año de 1989, una amarga experiencia por enfermedad me aleja de las aulas… me envían a Acapulco y mi madre consigue que de ahí me manden a México, al hospital Siglo XXI, donde me retiran a la casa, no dado de alta, sino simplemente en retirada y dándome en su vaticinio seis meses de vida… pero aquí me tienen después de tantos años, vivito y coleando.
 Y con toda la determinación personal y mi mamá respaldándome, reingreso al Cetis con la primera generación en informática, donde me vuelvo a encontrar al maestro Horacio, que es el mejor instructor en la técnica de baile, y que  a la vez nos invita a formar parte de su grupo de danza “Calmécac”, que ensayaba en el CAPI, adonde recibí sus primeras enseñanzas y se convierte en la gran plataforma artística para determinar mi vida.
 En ese momento en Zihuatanejo se requería de muchos grupos artísticos folclóricos que cubrieran la demanda de las presentaciones en los hoteles de Ixtapa, por lo que nos presentábamos los siete días de la semana, en los hoteles: Camino Real, Sheraton, Dorado Pacífico, Kristal, Presidente, Club Med y el Fiesta Mexicana, adonde se vendían las funciones y de donde muchos de nosotros, además de hacer lo que nos apasionaba, ganábamos para sostener nuestros estudios, y llegando a tener dos ballets para cumplir con estas demandas artísticas. 
 Ya estando en el CAPI, el director de esta institución le solicita al maestro Horacio un alumno que sea instructor de danza en las comunidades aledañas, y me propone a mí, por lo que con diecisiete años de edad empiezo a trabajar con niños y jóvenes de las colonias y de los pueblos de alrededor…
 Y después de que el profe Horacio cumple su ciclo de trabajo en el Cetis, con el que me cobijo artísticamente, pues nace el grupo “Ecos de Caracol” en 1991, yo egreso del mismo e inmediatamente el maestro Miguel Sigfrido Terán Ortiz me propone hacerme cargo del grupo de danza, llenándome de luz y alegría esta designación, y que se convierte en el eje de mi existencia, con la orden de mi madre de que este hobby-trabajo fuera siempre acompañado de mis estudios, ininterrumpidamente.
A los tres meses ya estábamos obteniendo el segundo lugar en Iguala, entre las instituciones pertenecientes al DGTI, y de ahí pa`l real… hemos estado en trece competencias estatales, ganando nueve eventos en Guerrero, y de ahí a los nacionales, de los que humildemente hemos logrado obtener primeros lugares en siete ocasiones, cuyos grupos nos han colmado de felicidad y satisfacción, concursando en las ciudades de Querétaro, Morelia, Tijuana, Mérida, México, Cancún, entre otras, a la vez que debido al prestigio sembrado recibimos la invitación y la oportunidad de bailar internacionalmente, en Detroit USA, Niágara Canadá y  Guatemala, llevando la representación de México, a la par de cincuenta y seis países del orbe. 
Las grandes satisfacciones han sido que ha habido muchachos que ni pensaban ni soñaban de salir de Zihuatanejo, ya fuera por economía, atraso cultural o simplemente porque no lo tenían contemplado en su vida… y Dios y la vida nos permitió cumplir con nuestras ilusiones y sueños, y te llevas en el corazón sus risas, pláticas, ternura y amistad eterna de todos mis alumnos, que debido a la convivencia diaria, grata y hermosa llegaron a grandes amistades, noviazgos y matrimonios, hasta la fecha, reuniéndose en diferentes fechas y lugares para seguir esta convivencia y amistad.
Ahora y para este tiempo, amo con todo el corazón a mi madre y a mis hermanas, a mi hijo le tengo un gran amor incomparable, y a mi esposa, Minerva Abarca Marbán, que primero se anima a compartir su vida con la mía, y que gracias a ella he tenido sonrisas, amor, felicidad y comprensión en los últimos diez años de alegría eterna y de manera incondicional.
 Hoy, sólo deseo una estabilidad social, económica y cultural, deseando la paz mundial y la sonrisa en los niños y en los jóvenes, con oportunidades de estudio y trabajo para todos los seres humanos… y que una vez que llegue a jubilarme, seguir en el proyecto cultural de la danza”.
 Media hora después, el rostro de Pillo descansaba plácidamente al descargar toda esta cascada de recuerdos y evocaciones que se le vinieron a su mente en unos minutos, pero por qué no decirlo: José Guadalupe es nuestra carta mayor en el folclor guerrerense, colmándonos de orgullo toda la estela de trabajo y de triunfos que ha coleccionado en su vasto camino cultural. Así sea
P.D. El Cetis 45 culmina su ciclo escolar 2016-2017 este viernes 7 de julio en el hotel Kristal, y ahí estaremos para reconocer y aplaudir esta noble y titánica labor de ser un artista singular, un director artístico extraordinario y un amigo entrañable y ejemplar. ¡Saaaluuud, José Guadalupe Soberanis Oregón¡

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