lunes, 14 de agosto de 2017

ENTRE LA VERDAD Y LA FICCIÓN

MORENA Traje a la medida a esperanzadores incautos.
Jorge Luis Falcón-Fernández Arévalo.
“La esperanza y el miedo son inseparables”.
-François de La Rochefoucauld-
Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), recluta delincuentes del orden federal, codiciosas, fracasados y gente de la peor condición humana. Con un dirigente estatal Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, distante a su abuelo un hombre de ideas y de hechos, como lo es el Dr. Pablo Sandoval Cruz, renombrado catedrático de la UAGro; pero, muy cercano a los sentimientos de ambición y “gloria” de su padre y tíos, durante el Gobierno de Ruiz Massieu.

Las bases de Morena en los 81 municipios, con sus fantásticos y enredados mecanismos para la elección de sus candidatos, mediante tómbolas algunos; y, otros a través del “dedazo”, de reconocido sistema a ultranza de los orígenes de Andrés Manuel López Obrador, del PRI. No dan clases de moral política. AMLO, es ajeno a la democracia, cuando en “su  hamaca” de la política se mece y balancea su repetitivo discurso y su descarada ambición, el odio, la rabia y la desorientación política, enajena a la sociedad; en vez de unir, desune, disgrega. Lo cual lo muestra tal cual es.
Resume el miedo que conduce a la incertidumbre y nuestra sociedad, al menos la pensante, no tolera ese estado de vacilación, de perplejidad. Él vende una receta barata a una sociedad de la esperanza, esa vana ilusión con la cual las iglesias o templos han hecho su riqueza, aglutinando gente, desorientada, despistada, esperanzadora en una quimera o utopía. Un farsante, pues. Una esperanza que te quite el miedo y la incertidumbre; ello va en líderes de corte fascista.
Mueve si, las emociones. Las de la duda y la sospecha.
Es un líder con carisma, que realiza y ejecuta operaciones de marketing para tratar de convencer a una masa electoral que vote con la pretensión de darle la vuelta a la situación que prevalece en el país. AMLO, trae un cambio social imaginario, no el real que de verdad necesita México. Porque su trabajo de base, está dividido, fragmentado y fraccionado por las mismas ambiciones y envidias de esa estructura que viene de diversos Partidos Políticos unos; y, otros que creen que son los “revolucionarios” de la nueva era. Mismos que convocan a realizar manifestaciones; y, nadie se para o se junta, para alzar la voz. Desde allí, está el problema medular de Morena. Faltos de credibilidad entre ellos mismos.
Requerimos si una población concienciada, emancipada e independizada y buscando de forma autónoma y activa ese cambio. Con propuestas de profesionales en cada ramo. Caso claro, en la Reforma Educativa que presentó el Gobierno, no hubo ni ha habido hasta el momento una intervención de los verdaderos maestros para presentar una que se pudiera aplicar y apoyarla colectivamente, para ponerla en práctica. Sino que esperaron la propuesta, solo para realizar marchas y paros. Y, allí están los maestros de Morena, con el descarado ejemplo de rebeliones y sediciones, no tan solo en las calles, sino en los medios electrónicos, posteando hasta el hartazgo, videos de plantones y discursos de insurrección y motín. Son atajos erróneos.
No abonándole al discurso de la academia, ni de  la paz, menos a la concordia.

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