martes, 12 de marzo de 2019

Abren nueva opción de turismo, cultura y recreación: el “mugre”


*Diseñado por alumnos de la UAGro.
Chilpancingo, Gro., marzo 11 de 2019 (IRZA).- ¿Cuántas veces, como vecino de la capital del estado, ha tenido visitantes de otras partes del país y no tiene a dónde llevarlos a conocer? Ya fueron al tianguis de Chilapa, con todas las reservas, y los hizo pasar un buen rato en las tiendas de moda, haciendo lo imposible para distraerlos. Y si es jueves, infaltable: al pozole y al mezcal.

Hasta se dio tiempo de llevarlos al borbollón, en Quechultenango, porque en la ciudad se le acabaron las opciones, sólo cuatro: los museos José Juárez, si es que tiene exposiciones; La Avispa, por el sur; el de Historia Regional, en el centro, y ¡el zoológico Zoochilpan!, pero de ahí sus visitantes salieron contrariados por lo apretujado y estresado de los pobres animalitos.
Pero sus conocidos estarán ¡todo el puente!, mínimo tres días de vacaciones en la primera capital de la nación, aquí donde José María Morelos y Pavón instaló el Congreso de Anáhuac, la Chilpancingo que él declaró ciudad, a la que le dio una Feria regional y en la que promulgó lo que sería origen de nuestra Constitución Política: los Sentimientos de la Nación.
Pues a partir del mes de marzo de 2019 ya hay una nueva opción de entretenimiento familiar, recreación, conocimiento, cultura y reflexión: el “mugre”… Y, claro, Usted seguramente se preguntará: ¿Qué es eso? Bueno, se trata del Museo Guerrerense del Reciclaje, el “mugre”, un sitio singular que abrió sus puertas en coincidencia con la Primavera de este año.
El sitio se ubica en la pequeña localidad de Amojileca, distante quince minutos de la ciudad hacia el Poniente, y fue ideado, diseñado e instalado por alumnos de la Facultad de Comunicación y Mercadotecnia de la Universidad Autónoma de Guerrero, y de hecho forma parte de la Granja Amojileca, un Parque de Educación Ambiental que ya funciona ahí desde hace diez años.
El nuevo museo se fundó con el lema “¡Atiende el clamor de la tierra!”, se viene a incorporar a los escasos atractivos de turismo y cultura de nuestra capital y su nombre es el acrónimo que se forma con letras de las palabras principales. Ahí podrá encontrar una exposición de los objetos más disímbolos y dispares, desechados por la “modernidad” y reutilizados para dar vida.
Al menos así lo describe, en entrevista, el coordinador del proyecto, el profesor Elino Villanueva González: “Después de la etapa de planeación de la idea y definición del concepto, lo que en Comunicación y Mercadotecnia se conoce como “branding” y “placemaking”, además de las colectas de objetos, maravillosamente la exposición quedó instalada y está abierta al público”.
“Se dejó en libertad a los jóvenes para definir el acervo a presentar y el orden en que se instalaría para integrar un guión prudente y coherente, de acuerdo con su formación profesional”, dijo el también escritor e historiador, ganador en octubre de 2015 del Premio Estatal al Mérito Ecológico “Wilfrido Álvarez Sotelo” por el proyecto previo: la Granja Amojileca.
De hecho, explica, el “mugre” es una sección de la Granja Amojileca que se vino madurando por mucho tiempo, a partir del éxito que han tenido el criadero de venado cola blanca y los demás servicios del sitio, ubicado en el kilómetro 1.5 de la carretera a Omiltemi, a 15 minutos de la ciudad, lo que es el Parque de Educación Ambiental mejor conocido como Venadario.
Desde el fin de semana anterior –añadió- en los recorridos ambientalistas los visitantes pueden apreciar elementos antiguos y recientes, de los cuales se explica la utilidad que tuvieron y los procesos “modernos” de los que fueron parte, y que a pesar de su importancia han sido desechados, pero a los cuales se les asigna a partir de ahora un uso constructivo y de conservación.
“Por poner algunos ejemplos: podremos observar un televisor del que brotan flores, un sanitario en el que crecen plantas para alimentar orugas, una cafetera que produce enredaderas o un anillo de pistón de motor de combustión interna con hortalizas, todo a partir del ingenio de los chicos”, agregó, y se dijo orgulloso de coordinar otro espacio turístico más para la ciudad.
“Como profesores en Comunicación y Mercadotecnia tenemos que inculcar a los alumnos el espíritu innovador para emprender iniciativas originales, como los casos de la Granja Amojileca y ahora el Museo Guerrerense del Reciclaje”, señaló el profesor, quien es titular de materias como Arte, Cultura, Periodismo, Literatura, Lenguaje, Historia y Comunicación de las Ideas.
“Estamos entusiasmados: si la Granja Amojileca es el proyecto de vinculación más exitoso en los cincuenta años de vida de la UAGro bajo el concepto de Educación Ambiental, con más de 350 mil visitantes, reconocido en el año 2015 con el Premio Estatal al Mérito Ecológico, esperamos que el Museo Guerrerense del Reciclaje corra con la misma o mejor suerte”, añadió.
La Granja Amojileca es un sitio altruista en el cual la entrada es por cooperación voluntaria, abre todos los sábados y domingos de 10:00 a 16:00 horas, brinda atención a grupos entre semana bajo reservación, y los datos acerca de sus áreas y servicios para grupos familiares y escolares o gremiales se pueden consultar en su página en las redes sociales, o bien al teléfono 7471010524. 

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