viernes, 13 de septiembre de 2019

ZONA CERO

*Cabildo de Chilpancingo, asalto a la nómina.
Roberto Santos
Cuando los ciudadanos acuden a las urnas y votan por un candidato o partido político, están otorgando su confianza para que quien resulte electo dirija o lo represente ante la instancia que está en juego durante el proceso electoral.

Es obvio que quienes reciben la confianza de la ciudadanía serán los representantes de todos, no solo de su partido ni menos representantes de sí mismos.
Esto significa que deberán respetar la ley y su actuación deberá ajustarse a sus normas y códigos existentes.
Además, la responsabilidad de los “elegidos” es estar al tanto de las necesidades de los electores y tratar de solucionar sus demandas y expectativas básicas.
En este escenario podemos ubicar a los cabildos de los municipios de Guerrero, cuya naturaleza es plural. Es decir, están representados al menos los partidos más grandes del país.
Es así como en este contexto podemos ubicar al órgano de gobierno de Chilpancingo, cuya naturaleza es plural, pues la mayoría de los partidos están representados en esta instancia de deliberación y toma de decisiones.
Del ayuntamiento es harto conocido que está en crisis por falta de recursos ante el exceso de personal, y la austeridad es la cimiente de esta administración.
250 millones de pesos al año son los faltantes que este ayuntamiento padece para poder cubrir la nómina, que administración tras administración se venido engrosando.
Este problema de la austeridad ha creado una fractura al interior del Cabildo y confrontación con la figura del presidente municipal.
El asunto es que a la vez que hace falta disposición de los diferentes entes políticos para buscar la armonía, la cohesión, y la unidad para atender sin cortapisas las demandas de la población –cuyo ofrecimiento hicieran en campaña–, algunos regidores hacen del conflicto su manera de operar dejando la percepción que sus motivaciones son para obtener beneficios.
Ha trascendido ese raro comportamiento que ha asumido un bloque de regidores para unirse en contra del presidente municipal, lo que da pie para pensar que accedieron a este espacio con el ánimo de beneficiarse de manera individual, y no para atender a la población que los busca para que les ayuden en la solución de sus problemas.
Es decir, se han difundido notas periodísticas donde se señala a ciertos regidores y al síndico de asociarse para hacer mayoría e imponerse en sus ambiciones personales, aunque parezca descabellado y fuera de toda racionalidad política.
Dichas notas señalan que un bloque de regidores y el síndico hicieron mayoría para elevarse sustancialmente su salario de 100 mil pesos a 180 mil pesos mensuales.
Parece que vulgarmente asaltaron la nómina para autorizarse 50 mil pesos para el pago de 5 trabajadores que ganarán 10 mil pesos mensuales y 30 mil pesos para gestiones por regidor.
Y con eso ya ganan más que el presidente de México, a decir de las notas periodísticas. 
Esto sin duda profundizará la crisis económica que cada quincena padece la administración municipal para pagar los salarios, y se agregará a la suma de 250 millones de pesos de déficit anual que arrastra de origen. 
Sin duda, falta mayor compromiso con los asuntos de la capital, y de entrada estas acciones chocan con la confianza que la ciudadanía les otorgó a estos políticos novatos para integrar el cabildo de Chilpancingo.
Quizá a ellos no les interese conservar la credibilidad política al ceder ante sus pulsiones de ganar más a costa de violentar acuerdos políticos y económicos en un escenario de austeridad nacional.

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