Momento de duda y reflexión, camino hacia la renovación
“Recapacitar sobre la expiración, ayuda a mirar con ojos nuevos los distintos caminos, sin dejar rencores ni remordimientos en nuestras huellas. Sucumbir reconciliados es un principio ético que nos concierne a todos, no sólo a los cristianos o a los creyentes”.
Víctor CORCOBA HERRERO/ Escritor
corcoba@telefonica.net
La vida es un vivir desvivido por amar y una fuente inagotable de anhelos, lo que nos demanda espíritu pensativo profundo y conciliador, ya que todo renace de lo alto y se regenera en comunión de pulsos. Ojalá que la tradicional visita de estos días a las tumbas de nuestros difuntos sea un momento, además de algo preciso para la deliberación interna, también esté dotado de respuestas, por lo que significa de peregrinación terrenal a la patria del cielo. Es, precisamente, este soplo ensimismado con la pureza de la composición, lo que nos hace transitar sin temor a la muerte, manteniendo la incesante vigilancia mística, que nos prepara para afrontarla con serenidad. No olvidemos, que lo importante de un penitente es hacer penitencia, corregir errores y reprender actitudes. ¡Enmendarse!, en suma.